Por Ignacio Alonso Velasco
En este mes de octubre podremos celebrar el setenta aniversario de la obtención del derecho al sufragio, tanto activo como pasivo, de las mujeres mexicanas.
Desde aquel año de 1953, hasta la actualidad, este colectivo ha visto cómo han ido mejorando sus opciones de participación en la vida política del país.
Ahora, presiden la mayoría de los municipios quintanarroenses, son mayoría en el congreso local, contamos con una gobernadora en Quintana Roo, Mara Lezama, y, seguramente, el próximo año tengamos por primera vez una presidenta de la República.
Reconocimiento
Desde estas líneas quiero externar un sentido reconocimiento a la labor que han tenido que realizar las mujeres para irse abriendo espacio en un mundo que estaba reservado exclusivamente a los hombres.
¿Por qué razón no eran consideradas ciudadanas de pleno derecho antes de 1953? Simplemente por el hecho de no contar con pene y testículos. ¿No les parece ridículo? Pues hace apenas siete décadas, parecía ser algo razonable.
Otro colectivo al que admiro en la consecución de sus derechos civiles y políticos es el de los afroamericanos, quienes lograron en 1870 que se aprobara la XV enmienda a la Constitución estadounidense. Esto permitió que alcanzaran el derecho al voto sin tener en cuenta la raza y el color, es decir, el derecho al sufragio de los negros. ¿Qué “delito” habían cometido para que no pudieran votar y ser votados antes de ese año? Simplemente que tenían un color de piel oscuro. ¿No les parece absurdo? Pues hace más de un siglo y medio resultaba ser algo sensato.
Lo que me parece totalmente inaudito es que en pleno siglo XXI aún se siga perpetuando la discriminación sobre un colectivo de mexicanos, los que lo somos por naturalización. Parece que a muy poca gente le indigna el hecho de que estos ciudadanos puedan votar, pero no ser votados para muchos cargos de elección popular en el país.
¿Acaso sí somos lo suficientemente mexicanos para el derecho al sufragio activo, pero no para el pasivo? ¿Qué “crimen” hemos cometido para cargar esa condena de por vida? Simplemente el haber nacido en algún lugar del planeta, fuera de México. ¿No les resulta una incoherencia que por esa razón no seamos considerados ciudadanos de pleno derecho?
Iniciativa de Mexicano de Corazón
Afortunadamente las cosas están por cambiar, al menos en Quintana Roo.
El próximo miércoles 4 de octubre las Comisiones de Puntos Constitucionales y de Asuntos Municipales de la XVII Legislatura del H. Congreso del Estado de Quintana Roo entrarán al estudio de una iniciativa ciudadana presentada por la asociación civil Mexicanos de Corazón, con la que se pretende que los naturalizados puedan ser candidatos a miembros de ayuntamiento, por medio de reformas a la Constitución local y a la Ley de los Municipios.
Para dar a conocer la causa que defiende esa asociación que tengo el gusto de presidir, llevaré a cabo la presentación del libro en el que se recoge la ideología que sustenta el movimiento.
El evento se llevará a cabo a las diez y media en el vestíbulo del palacio legislativo frente a los diputados encargados de discutir y, en su caso, aprobar la iniciativa que iguale en derechos a todos los ciudadanos mexicanos.
Estoy convencido de que en unos años mucha gente verá con sorpresa cómo es que se pudo perpetuar, durante tanto tiempo, tal discriminación y vulneración de los derechos humanos de los mexicanos que lo somos por elección.
