Chetumal, Quintana Roo.- La violencia, que parecía característica de los estados del norte del país, se ha mudado al sureste mexicano y al Pacífico. El Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi) ha publicado las cifras de homicidios posicionando a Baja California Sur como el segundo lugar con más asesinatos en 2017, con una tasa de 91 homicidios por cada 100 mil habitantes.
Quintana Roo se ubica en cuarto lugar con 332 homicidios de febrero a junio de 2018.
Ambos estados son piezas clave para el turismo en México.

La lista incluye a Colima, Guanajuato y Baja California que cierran los primeros cinco lugares.
Estos datos son alarmantes y sorpresivos, pues Baja California Sur vivió su mayor alza de homicidios en 2012 cuando registraban apenas cinco homicidios por cada 100 mil habitantes. En Quintana Roo, la delincuencia era algo anecdótico que de vez en cuando sucedía y ocupaban las portadas de los diarios.

En Colima sus habitantes pasaron de una tasa de 39 a 113 asesinatos por cada 100 mil habitantes.
Los datos que aporta el Inegi demuestran que la geografía del crimen cambió. El incremento de los asesinatos ahora se concentra en la zona del Pacífico y sur del país.
Estos datos vienen a corroborar las investigaciones de Índice de Paz México 2018 (IPM), que revelaban que el 2017 fue el año más violento del que se tiene registro en el país. La violencia y homicidios colocaron a México en la posición 140 de 163 países en el Índice Global de Paz 2018.

Según las investigaciones de Índice de Paz México, en nuestro país se registraron 29,000 asesinatos en el 2017 —la cifra más alta en décadas—, lo que implicó un aumento de 25% con respecto al 2016.
En línea paralela a las cifras de la violencia del crimen organizado y la delincuencia, el estudio señala que la violencia intrafamiliar aumentó 32% durante los tres años previos a diciembre de 2017.
Dicho estudio, que puede ser consultado en http://indicedepazmexico.org/wp-content/uploads/2018/04/Indice-de-Paz-Mexico-2018.pdf , revela que la violencia con armas de fuego se incrementó por segundo año consecutivo: 69% de todos los homicidios de 2017 se cometieron con estas armas. También que en México, la tasa de homicidios de hombres suele ser ocho veces mayor que la de las mujeres. Sin embargo, las tasas de homicidio tanto de hombres como de mujeres se han duplicado desde enero de 2015.

La investigación documenta que entre 2010 y 2016, entraron al mercado 1,000 nuevas empresas de seguridad privada, lo que representa un incremento de 32%. Aunado a ello, la proporción de víctimas de homicidio respecto a investigaciones de homicidio aumentó y señala una mayor tasa de asesinatos masivos en 2017.
El estudio indica que la capacidad institucional para contener la violencia se mantiene en un nivel deficiente. El gasto federal de México en seguridad interna como porcentaje del PIB es de sólo 60% del promedio de la OCDE.
El estudio señala que “la estrategia del Estado mexicano de dejar acéfalas a las organizaciones criminales ha tenido como efecto que muchos de sus miembros regresen a la delincuencia común, disparando los niveles de violencia en otros ámbitos de la sociedad”. Y en su conclusión es determinante: “Un débil Estado de derecho y los altos niveles de impunidad sostienen esta tendencia”.

