El proyecto hotelero Gran Solaris Cancún tiene varias irregularidades, entre ellas, que sólo contempla la mitad de los cajones de estacionamiento que marca el Reglamento de Construcción y que carece del estudio de impacto urbano, entre otros.

La presidenta del Grupo Ecologista del Mayab (Gema), Araceli Domínguez Rodríguez, señaló que en la administración anterior que encabezó Remberto Estrada Barba, el Cabildo de Benito Juárez autorizó diversos cambios y hubo diversas triquiñuelas para que los inversionistas puedan construir 450 habitaciones contiguas a playa Delfines.

En la tabla número 2 de los Anexos del Reglamento de Construcción en el municipio, que fue publicado en el Periódico Oficial del Estado el 25 de octubre del 2016, en el caso de los hoteles establece dos parámetros para definir la cantidad de cajones de estacionamiento.

Para los primeros 20 cuartos, debe contar un cajón por cada dos cuartos, es decir debe contar con 10 cajones; adicionalmente, para el resto de las habitaciones, debe contar con uno por cada cuatro cuartos, lo que significa otros 108 cajones, y que en total suman 118 cajones y el proyecto sólo contempla 50 cajones.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales autorizó a los inversionistas construir las 450 habitaciones distribuidas en 14 niveles, pero al contar con más de los niveles permitidos tiene que presentar el estudio de impacto urbano y aún no lo presenta.

“El daño que hizo la administración de Remberto no sólo al espacio público, sino a toda la infraestructura, cómo van a dotar de agua, energía eléctrica, drenaje y vialidad, si no hay forma de mejorar la vialidad”, aseguró.

Recordó que el predio de dicho proyecto fue fusionado en administraciones pasadas (en el trienio de Juan Ignacio García Zalvidea-Carlos Canabal Ruiz). Constaba de tres lotes: Un predio con uso de suelo hotelero con una densidad de 70 habitaciones; el segundo predio era un estacionamiento y el tercero, tenía uso de suelo recreativo.

“Al fusionarlos, le dan la densidad a los tres lotes, lo que quiere decir, que les quitan el uso de suelo original, (el plan de Fonatur cuando diseñó Cancún) era para que unido a Delfines, hubiera un amplio espacio público, pero por fusión y malas acciones”, no fue así, dijo.

A eso se añade que la construcción de la barda del proyecto debería medir un metro con 50 centímetros y rebasa esa medida.

Pero consideró que es necesario revisar a fondo las irregularidades y “triquiñuelas” realizadas para que este proyecto obtuviera los permisos a fin de lograr que no se lleve a cabo. Actualmente, ya existen dos amparos, pero en uno de ellos, aún siguen integrando quejas, por lo que aún no se emite una resolución al respecto.