
Por Jaguar Negro
A casi dos meses de que estallara en Puerto Morelos el conflicto por la remoción del kiosco emblemático de la ciudad del faro inclinado, la empresa encargada de la obra no ha hecho nada más que aplanar el piso, como se observa en la fotografía.
Con lujo de violencia, la policía detuvo en aquella ocasión a los manifestantes, algunos infiltrados políticos, eso sí; que pugnaban por impedir la trituración de lo que consideran parte histórica de la ciudad. A la cueva del Jaguar Negro le llegó información de que la obra ha sufrido severos recortes por varios frentes y dejará apenas un remedo de lo que se presentó como “la gran obra” del trienio de Laura Fernández. Como diría una frase política, “para qué saltar tanto si el piso está parejo”.
