
Por Luciano Núñez
Es conocido el pasaje bíblico (2 Samuel 12:1-7) sobre Natán y David. El primero le cuenta que había dos hombres: el uno rico y el otro pobre. El rico tenía ovejas y ganado en grandísimo número; el pobre, no tenía más que una ovejita que era para él como una hija.
Mas llegó un viajero al hombre rico y, para no tocar a sus ovejas, tomó la del pobre y la aderezó para el viajero. David se irritó: “El hombre que ha hecho esto es digno de muerte”. Y sentenció: “Restituirá la oveja cuatro veces”. Entonces Natán le dijo a David: “Ese hombre eres tú”.

Caso Odebrecht
El presidente ha puesto en marcha una consulta para saber si los ex presidentes mexicanos: Carlos Salinas, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto deben ser enjuiciados. Todos figuran en la mega-causa Odebrecht, en la que corrían millones de dólares para campañas y compra de voluntades en el Senado y Cámara de Diputados. Por esos días también apareció un video que involucra al hermano del Presidente, Pío, a quien se ve recibir fondos para financiamiento del partido del hoy presidente, Morena.
Comparar las sumas no tiene sentido, porque son diametralmente diferentes; pero ambas son presuntos delitos que la justicia deberá investigar a fondo. “El buen juez por la casa comienza”, dijo AMLO en la Mañanera en la que habló del video.
Sin lugar a dudas le han tocado un órgano muy sensible al Mandatario que busca la transformación del país eliminando gastos superfluos y combatiendo justamente la corrupción; es decir, que el mensaje que esperan sus propios seguidores es que se juzgue con la misma medida a su familia y entorno propio.

Gestión y percepción
Podrá decirse mucho sobre la gestión de AMLO, sobre las incomprensibles decisiones, los cuestionamientos a algunos personajes que orbitan su primer círculo, el saludo a madre de un narcotraficante, pero lo que ha mantenido con la aprobación al Presidente, ha sido el cumplimiento de lo prometido a sus seguidores, a esa gran franja de personas que nadie atendió por décadas y que estaban ahí, sin pastor que las guíe.
Llega a su segundo informe de gobierno con el 56 por ciento de aprobación (según Reforma) y 65 según El País, de España. Sus spots (frescos y hechos con sumo acierto) hablan de los temas medulares en dos años: aumento al salario, las jubilaciones, el Tratado de Libre Comercio, las obras del Tren Maya, Refinería Dos Bocas y el Istmo de Tehuantepec. Y no es menor la entrega de fondos directamente a los Adultos Mayores, estudiantes y personas con discapacidad. Y en su último tramo, ha exhibido su combate a la corrupción como su principal bandera, que podrá mantenerse incólume, si logra dar un mensaje contundente a México: de que esa lucha no es sólo un embate contra detractores y el viejo PRIAN, sino una señal hacia adentro y de cara al pueblo que apostó por él para dar un giro para acabar con la corrupción.


Ningún actor político de la oposición ha logrado articular una propuesta política diferente que gane terreno y se traduzca en votos. Uno de los que mejor lo ha hecho, por lo menos con cierto ingenio, es Felipe Calderón, que sale muy mal parado en el libro, Felipe, El Oscuro, de Olga Wornat y deberá declarar si el pueblo decide enjuiciarlo. Parece que su suerte está echada.

El declive económico, la inseguridad y la pandemia han mellado su aprobación de López Obrador que bajó del 78 por ciento (de marzo de 2019), a poco más de la mitad: un respaldo inédito dentro de la realidad Latinoamericana. Alberto Fernández, de Argentina, que acaba de tomar protesta en diciembre, no llega al 50 por ciento; y Jair Bolsonaro de Brazil, no alcanza ni el 40.
Regresando a la parábola de Natán y David, una fracción inconforme del país acusa al líder de quitarle (las ovejas) a los ricos para amparar a los pobres; cuando la realidad decía, puesta en números, que los pobres ya no tenían oveja y que la indigencia y desigualdad crecían a pasos agigantados sobre más de 50 millones de mexicanos. Eso explica el vuelco del electorado con toda lógica.
El mérito de AMLO es haber ofrecido una receta sencilla y recordable: austeridad y combate a la corrupción; que la oposición no ha encontrado; porque además, no hay otra receta visible o razonable. Más desarrollo no significa que llegue a todos, como ocurrió en Chile. Lograr una mejor distribución de los recursos, parece ser la cuestión medular en estos tiempos. ¿Qué habría sido de la franja pobre e indigente sin las ayudas sociales?
Así, sus detractores han apostado todo al ataque y el error ajeno, lo cual, es darse un tiro en el pie y al país. O seguir matando la única oveja de los pobres.

Adenda: goleadores se buscan
El próximo 8 de septiembre el gobernador, Carlos Joaquín, dará su cuarto informe de gobierno. Lo que seguirá será el cierre de su administración con dos elecciones en ese proceso. Sería el mejor momento para refrescar el Gabinete que tiene a Alberto Capella en la primera plana, y en cuarto lugar nacional de delitos por cada 100 mil habitantes. La Agencia de Proyectos Estratégicos ha quedado sepultada por el Tren Maya, y tiene sólo tres proyectos en la mira (uno de ellos era el tren). Su gabinete está urgido de goleadores que saquen la casta.
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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.
Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.
Actualmente es director general de Grupo Pirámide.
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