
Para algunos analistas, lo que ocurre por estos días en el Congreso del Estado de Quintana Roo es un verdadero complot contra el Informe del gobernador, Carlos Joaquín González.
Todo comenzó con la toma de protesta de la nueva XVI Legislatura, que se hizo con una reglamentación que está obsoleta y que corresponde al año 1994. Cuando entraron en funciones los nuevos diputados debieron hacerlo con la hoy llamada “Ley Arcila”, que fue diseñada con la Junta de Coordinación Política, JUCOPO, para desaparecer la Gran Comisión que él aprovechó.
La divisiones se produjeron cuando entró en escena la senadora Marybel Villegas Canché, quien es la mentora de Edgar Gasta, ambos de corte Borgista y morenista de última hora.

¿En qué devino todo este desaguisado? En que actualmente no pudieron logran quorum para citar a la Sesión Solemne en la que el titular del poder ejecutivo rendirá su informe. Al parecer, por estas horas el gabinete analiza hacer una entrega por Oficialía de Partes del Congreso, para no caer en una ilegalidad, dado que el actual Congreso está al margen de la normativa.
Se trata de un hecho inédito para el Estado de Quintana Roo, que ve peligrar su institucionalidad, dado que uno de los poderes actualmente no ejerce su función, al grado tal, de que los trabajadores administrativos no pudieron cobrar su quincena.
“Es una crisis institucional”; dice una fuente. En todo este entramado de negociaciones, hay cinco diputados de Morena que no quieren seguir a los borgistas Villegas-Gasca, y podría por estas horas conformarse un frente contra ellos que aglutine a los morenos disidentes y los partidos del PAN y PRD.
