Mañana el Partido Acción Nacional, PAN, celebrará sus elecciones internas para el recambio de la dirigencia que encabeza Juan Carlos Pallares. Votarán alrededor de 1400 afiliados.

Información ya publicada en esta columna dio cuenta de la dura pugna entre el diputado Eduardo Martínez Arcila y su (cada vez más reducido) grupo; y los que fueron los panistas históricos: todos relegados, al igual que el propio presidente actual.

Es decir, el PAN ha quedado en manos de un pequeño grupo, “grupúsculo” como lo llamó Sergio Bolio en una entrevista con Grupo Pirámide.

Sin resultados electorales

Ahora bien. El PAN es el partido que llevó a Carlos Joaquín a la gubernatura junto al ya extinto PRD. Electoralmente y ya hablando de resultados, el partido «azul» ha tenido de los peores resultados en años: en el proceso intermedio de presidencias municipales perdió todas las candidaturas de todas las jugadas; además de la senaduría y todas las diputaciones federales.

Tres veces pluri, tres

Como se ha dicho, el “negocio” de este grupo es simplemente estar en el boleta para seguir teniendo acceso a la cómoda posición de “pluri”, de la cual, Martínez Arcila se ha beneficiado ya tres veces ininterrumpidas: dos diputaciones locales y una federal a la que no pudo entrar por un pelo.

Desde afuera pareciera, y a veces lo que parece es, que el partido es propiedad de este clan que ha convertido al partido en una suerte de “empresa de candidaturas” , casi un clon de modelo que llevó al PRI a donde está ahora en Quintana Roo: en las catacumbas. Sumemos a que el candidato de Arcila, Faustino Uicab, es la pareja de la senadora Mayuli Martínez, a quien a su vez, él mismo la hizo llegar por la vía plurinominal, ¿no es ya todo un exceso? ¿Quién daría el voto para un partido convertido en una empresa familiar?

El resultado de todo esto está en las urnas, donde han recibido rotundos rechazos; y lo que se suman serias denuncias de corrupción y exceso en el Congreso: la desaparición de alrededor de 100 millones de pesos; pagos injustificados de sueldos y asesorías, además de beneficiar a empresas ligadas al PAN.

Qué representada cada grupo

Ahora bien, ya en términos de lo que representa cada candidato: Faustino Uicab viene de Isla Mujeres y Eduardo Pacho de Cancún. En términos geopolíticos, ¿quién le dará más representatividad al partido del gobernador? ¿Cómo verán los chetumaleños que un regidor isleño, cuya carrera no tiene más mérito que obediencia y el parentesco, sea el líder del partido?

Los primeros han tenido las arcas del Congreso para financiarse y ahora los cargos; los otros, vienen remando en dulce de leche y muchos han decidido salirse, como dos históricos: Pepe Hadad y Mario Rivero Leal.

Será sin dudas una bisagra clave para el gobernador, cuyos aliados también seguramente serán lo que queda del PRI y el PRD. En términos políticos, dar un giro a esta retahíla de excesos de candidaturas fáciles y perdedoras, sería una bocanada que el gobierno estatal necesita.

De todas formas, tanto un grupo como el otro estarán en su ánimo, con la diferencia de que unos han devorado todo a su paso para reducirse a un pequeño círculo, y los otros, esperan demostrar que se puede volver a hacer del PAN un partido competitivo en el Estado.