
Desde la cueva del Jaguar fue consultado un experimentado abogado con una sencilla pregunta ¿por qué se le escurrieron casi todos los presos al Gobierno del Cambio?
La respuesta es simple: los expedientes estuvieron flojos, muy mal integrados, con severas fallas y anomalías diversas, como incluso, la falsificación de firmas y testimonios.
El PRI, con 70 años de robos y saqueos variopintos al país, si algo ha sabido es no dejar huellas o dejar muchos cómplices. Sólo un puñado de disparatados gobernadores purgan con cárcel por excesos descomunales.
Es así como se prevé que, en los pocos meses de gobierno que le quedan al Gobernador: ya comienza proceso electoral en septiembre, empiecen a caer los amparos que algunos de los afectados comienzan a redactar y tramitar, como el pago de salarios caídos en CAPA y el daño moral y de imagen, en otros casos. ¿Montos de lo recuperado? El secreto mejor guardado.
Caso Alamilla Ceballos y ausencia de operadores
Rápidos para ingresar proveedores y puestos a la nómina, los operadores políticos brillan por su ausencia cuando se trata de sacarle las papas del fuego al Gobernador.
Lo que sí nos comentan, es que hay un doble rasero para medir los yerros. En el caso del exoficial mayor, Manuel Alamilla Ceballos (protegido de Pedro Joaquín Coldwell, que es investigado por presuntos desvíos en el caso Odebrecht), fue encontrado culpable en al menos dos licitaciones y no hubo castigo más que un «zape para que aprenda» y, posteriormente, fue desaparecida la oficialía mayor para no tener que despedirlo. Tanto él como su esposa siguen en la nómina del Estado, ella como directora de imagen, él, ahora depende de Sefiplan.
Como dijo el columnista Julián Santiesteban en A Tiro de Piedra, con la pandemia y sin clases presenciales, Alamilla Ceballos se quedó este año sin uniformes ni útiles escolares que comercializar desde Puebla, estado proveedor favorito del Cambio.
