Por Jaguar Negro

 

Si bien el fiscal saliente, Oscar Montes de Oca tenía un cúmulo de rezagos y señalamientos: las madres buscadoras, la caída del sistema digital de denuncias (que filtró los nombres de los querellantes), entre otros asuntos sin resolución, llegó a la cueva del jaguar que el caso que puso el último clavo al ataúd de su renuncia es el caso de Juan Gabriel, conocido como Juanga por sus fans.

Según nos dicen, las propiedades que dejó en Quintana Roo el fallido cantautor generaron una ocupación ilegal y una álgida disputa legal por la jugosa herencia, que se sumó a otros focos rojos que están todavía encendidos en Tulum, donde en tiempo récord cientos de hectáreas pasaron mágicamente en cuestión de días a otras manos. Todo ello con burdos mecanismos de falsificación de documentos.

Algunos de estos nuevos dueños son integrantes de una “mafia inmobiliaria” de Yucatán, y también, funcionarios de la actual administración de Diego Castañón, entre ellos la sexta regidora y su esposo, como dio a conocer este portal.

A la mafia inmobiliaria que opera en Tulum la confirmó el titular de la Agencia de Proyectos Estratégicos de Quintana Roo, Agepro, José Alonso Ovando, quien dijo que había falsificación de documentos, incluso a la institución Estatal, y precisó que hay al menos tres casos comprobados, con la probable participación de un ex o actual servidor público.

A todo esto el fiscal Montes de Oca mostró una “particular” desatención en estos casos, lo que habría provocado que le aceptaran la renuncia que había ofrecido al comienzo de la administración.

Así, ahora habrá que esperar a una terna para que comience un nuevo ciclo, que deberá ser aprobado por la legislatura, donde se esperan resultados ante el rezago histórico que existe, con más de 200 mil carpetas de investigación que duermen el sueño devenido en pesadilla para quienes buscan justicia en Quintana Roo.