
Por Jaguar Negro
Las luchas para buscar la paridad de género en la política han sido muchas y datan de varias décadas; sin embargo, el camino parece más que pedregoso cuando las señales que se presentan en la practica muestran severos retrocesos.
Si bien las leyes han sido modificadas para garantizar que las mujeres se integren de manera igualitaria, tanto en las candidaturas, como en cargos pública, a la hora de la verdad, del ejercicio real de poder, todo parece que se queda en el papel.
En estos días se conformó la nueva Junta de Coordinación Política, Jucopo, presidida por el panista Eduardo Martínez Arcila, y que cerrará la Legislatura XVI de Quintana Roo, integrada por ocho hombres y ninguna mujer.
Actualmente, la legislatura tiene a 13 diputadas de diferentes partidos, pero ninguna ha sido tomada en cuenta para integrar lo que antes era la Gran Comisión, donde se toman las decisiones más relevantes del Congreso, sobre todo en el área administrativa.
En el Congreso de la Unión, Dulce María Sauri Riancho presentó una iniciativa para que la paridad también sea una política que aplique para la Jucopo, que en Quintana Roo, es un espacio únicamente reservado para hombres.
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