Los datos que ofreció la gobernadora al inicio de su gobierno revelaron las enfermedades ocultas detrás del Quintana Roo exitoso, de los cuartos hoteleros repletos, récord de turistas y mayores conexiones aéreas.

El nuevo acuerdo está atendiendo lo urgente y ofrece contención a miles de quintanarroenses que estaban fuera del sistema.

Por Luciano Núñez

 

Todo plan o proyecto parte de un diagnóstico. Y si éste ejercicio es un corte genuino y profundo—tanto en lo personal, como en el ejercicio de la función pública— el resultado de las acciones tienen mucho más posibilidades de impactar en el objetivo y el resultado final.

En el primer discurso de la gobernadora Mara Lezama, delimitó que había que achicar las brechas de desigualdad: “Es imposible que exista una prosperidad compartida si hay quintanarroenses con hambre, sin acceso a servicios básicos y sin posibilidad de estudiar y desarrollarse”, dijo.

Datos durísimos en Quintana Roo

A los pocos días ofreció una conferencia de prensa para entregar datos que parecían ocultos por años y que ofrecían una radiografía alarmante de una enfermedad cuyos síntomas parecía haber estado maquillados por los millones de turistas que engrosan bolsillos de hoteleros que viven en Miami o el viejo mundo.

Para ponerlo en cifras oficiales ese diagnóstico decía, en sus ejes principales, que el 30 por ciento de la población carece de alimentación adecuada y el 49 por ciento obesidad; en salud, el 25 por ciento de la población carece de servicios médicos y un desabasto del 50 por ciento de medicinas en la población. El déficit de vivienda es del 48 por ciento y la mitad de la población en primera infancia (de 3 a 5 años) no recibe educación. En tanto, en el sector femenino, el 27 por ciento de las mujeres vive en situación de pobreza y 44 por ciento forma parte de la población No activa.

Ahora, ¿qué acciones ha desplegado la primera mandataria para atacar esa enfermedad que es la desigualdad social, oculta por detrás de las cifras de mayores conexiones aéreas, cuartos de hotel construidos y récord de turistas, que deja amplios beneficios para unos cuantos?: El nuevo acuerdo. Una frase que remite al Nuevo Trato («New Deal») de Franklin Delano Roosvelt para sacar a Estados Unidos de la crisis de 1929. La conclusión fue que, si el Estado no interviene en la economía, el resultado será un colapso general. Los principales regulados fueron los bancos y sus créditos ilimitados, además de echar a andar la obra pública. Estableció un salario mínimo y una jornada laboral máxima. Es decir, regular y hacer cumplir la ley.

¿Qué es el nuevo acuerdo por el bienestar y dónde se está comenzando a ver?

Además de una obra pública de gran calado, como lo son el Tren Maya, la nueva entrada al Aeropuerto Internacional de Cancún y el puente sobre la laguna Nichupté, en materia alimenticia la Secretaría de Desarrollo Social ha instrumentado la tarjeta Mujer es Vida para abatir el rezago prioritario que es la alimentación y continuará con Huertos del Bienestar, Artesanas del Bienestar y Bancas del Bienestar.

La lógica es simple: si las mujeres, que están al frente de 3 de cada diez hogares tienen oportunidades, Quintana Roo comenzará a ser otro. Hoy, algunas cooperativas han comenzado a comercializar productos artesanales en la poderosa cadena Home Depot y la plataforma Amazon, gracias a talleres y capacitación para beneficio de comunidades, antes aisladas y desatendidas. En la inauguración de la nueva tienda de artículos para el hogar, las autoridades informaron que artesanos del corazón de la zona maya podrán vender sus lámparas de bejuco y muebles típicos que ya es comercializado en esta tienda. También los productores forestales proveerán madera certificada para los diversos artículos que aquí se expenden.

Nuevo modelo de salud

En el sector salud ha puesto a la Secretaría de Salud, a cargo de Flavio Rosado, a encabezar las Brigadas de Salud para que la atención llegue a donde no estaba llegando, a la periferia y pueblos olvidados por décadas. En esa franja, 854 mil personas trabajan y estudian y viven sin seguridad social, sin red de contención. ¿Cómo se llega a esa cifra, si hay prosperidad en la poderosa industria hotelera?

Recientemente estuvo en Quintana Roo el director general del IMSS, Zoé Robledo, para dialogar en torno a la implementación del Plan de Salud IMSS-Bienestar en la entidad. La idea es unificar todos los modelos de salud que existen en uno; además de la operación de dos nuevos hospitales: uno en José María Morelos y otro en Tulum.

Todas estas acciones, sin dudas, encaminan a otro Quintana Roo, sin embargo, el origen de muchos de los males del estado están en las condiciones laborales: exceso de horas, empleados sin seguro social y pauperización de salarios.

Prueba de ello es el cada vez más acentuado déficit de trabajadores, sobre todo especializados, que ya no encuentran en la hotelería condiciones dignas para trabajar y desarrollar una vida. Ingresar a ese mundo ilusorio es dejar una vida para ser un esclavo moderno que entrega hasta 12 horas al servicio de la industria hotelera. Es decir, si no se regulan las condiciones laborales no se está atacando a uno de los orígenes de la desigualdad, todo lo demás caerá en saco roto para volver de nuevo a atacar los efectos y no la causa.

Legislación que no se controla, es letra muerta

Una legislación laxa en términos laborales ha sido corresponsable, junto a gobiernos especializados en endeudar al estado, de estas calamidades que se deben hoy enmendar. No sólo es tener un marco legal, sino exigir que se cumpla, de otra manera es letra muerta.

Seguramente el Tren Maya traerá más beneficios compartidos, un auge que todavía no está siendo dimensionado, pero si la clase trabajadora sigue en ese otro tren: el del vagón de los olvidados y maltratados, la máquina centrífuga seguirá expulsando de la prosperidad a quienes son carne de cañón para la máquina de acopiar dólares y euros, que no llegan a vastas zonas que han quedado en otro mundo.

Es un acierto el de la gobernadora el haber atacado lo urgente. Y lo está haciendo con mucha voluntad y entereza. Sin embargo, el reto es dar tratamiento integral a esas muchas aristas que han estado ahí, delante de políticos que se han negado a ver.

El diagnóstico está y las primeras acciones en marcha. Falta ir un poco más allá, al origen de tanta desigualdad.

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Luciano Núñez Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado en géneros periodísticos en La Salle, Cancún, e Historia de Quintana Roo en la Universidad del Caribe y Sociedad Andrés Quintana Roo. 

Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven, Tan Lejos y Otra Vez en Casa y la novela Magnificens Cancún, editada por Miguel Ángel Porrúa

Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.  

Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.

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