Durante la pandemia Carlos Joaquín dejó sus mejores trazos de gobierno, mejoró en muchas áreas las instituciones y deja una estabilidad financiera, aún bajo escenarios adversos.
Seguridad pública y los indicadores de homicidios de mujeres, serán rubros en los que deberá trabajar a profundidad el gobierno de Mara Lezama, muchos de los cuales están en rojo.

Luciano Núñez
Difícil de entender la presidencia de Andrés Manuel López Obrador sin la alternancia que logró Vicente Fox Quesada en 2000. Al panista le tocó y tocará ser medido por la historia como el autor de la primera transición de un México dominado, durante siete décadas, por un partido único: el PRI, hoy, en franca decadencia e indecencia.
Clamor ciudadano
Con la misma lógica de la llegada de Fox: el clamor ciudadano ante todo tipo de abusos del poder y el uso de las instituciones para fines particulares, no se podrá medir a Carlos Joaquín (que dará el gobierno el 24) como el artífice del cambio de gran calado que necesitábamos, sino más bien, como el constructor de un puente hacia la primera alternancia en Quintana Roo, gobernado desde sus orígenes por el PRI. Un paso de gran importancia para fortalecer la democracia quintanarroense, que no es nada menor.
Su cambio en tierras caribeñas vino justamente por el PAN, el mismo partido que Fox. Y es así como su fin de sexenio, aunque significó un cambio profundo para el estado y sus instituciones, no llega a tener sabor de cambio profundo que esperaba el grueso de la ciudadanía, sino más bien, el mérito de un puente, del manejo de una transición en medio de períodos de resiliencia.
Deuda pública

Si bien un gobierno puede medirse por sus indicadores, números macro y micro, el no haber aumentado la deuda pública ya es un avance, si se miran los antecedentes de Félix González Canto y Roberto Borge, que abusaron, mentor y pupilo, de los mecanismos crediticios para ubicar a Quintana Roo entre los estados más endeudados del país per cápita, con cerca de 20 mil millones de pesos. «Fue una deuda insultante», calificó en su último informe el gobernador.
Libertad de expresión
La libertad de expresión es otro factor central en el ejercicio del poder. En lo que respecta a este portal, en el que se hicieron señalamientos al tránsito gubernamental, no hemos recibido ningún tipo de apremios, que contrastan con la política de hostigamiento y persecución del sexenio anterior, que mantuvo preso un año a un periodista, clonó revistas y pidió cabezas de reporteros incómodos.
Foco rojo
Sin lugar a dudas el foco rojo lo tiene el rubro seguridad pública. La llegada de Alberto Capella, con más histrionismo que resultados que mostrar, no sumó al gobierno ni a la paz esperada. Acaso la represión a una marcha feminista, recordada como la 9N, concluyó en dispersión de su figura que ha sobrevolado, de manera nociva y alterna, la gestión del Estado; sin la habilidad política de dar un paso al costado, incluso, para robarle la inauguración del C-5 a su jefe, una de las obras de mayor impacto para lograr en los próximos una mayor seguridad.
Contraloría

La contraloría ha avanzado a grandes pasos con Rafael del Pozo hacia la transparencia en el uso de recursos públicos, dado que Quintana Roo pasó de los últimos lugares a los primeros en rendición de cuentas en el ámbito nacional. Tampoco es menor. Está ubicado en el lugar 2 de 32.
Homicidios

Queda una deuda en las demandas de mayor seguridad para las mujeres y el elevado índice de homicidios y delitos que todavía nos mantienen entre los estados con zonas rojas. Quintana Roo se ubica en el primer lugar nacional de homicidio culposo por cada 100 mil habitantes.
Sargazo, pandemia y los mejores trazos

Dejando de lado este sobrevuelo raudo y somero a las aguas profundas del gobierno, debe decirse también que, tanto los seres humanos como los gobiernos, dependemos de circunstancias externas. La llegada del sargazo en cantidades nunca vistas, la pandemia y el grave efecto al sector turístico, no son menores cuando se trata de gobernar y, sobre todo, medir el desempeño del mandatario. Ninguna fue una situación antes vivida en tales dimensiones. Y estamos saliendo adelante, y en ello, el Estado tiene mucho que ver.

En esos espacios, Carlos ha sacado esa casta futbolera que lleva adentro para dejarnos sus mejores trazos de gobierno: cuando salió a la calle a entregar despensas, a otorgar los subsidios de luz y gas, a recorrer el estado después de los huracanes, le otorgan un mérito que la historia deberá juzgar en su justa medida con los años. Como ese hombre que, hace casi seis años, tuvo el coraje de desafiar al viejo PRI al que perteneció, a dos gobernadores, uno en funciones y otro tras bambalinas, para torcer un rumbo hacia otro escenario político, en el que hoy, gobiernan 7 mujeres los municipios del estado, y ese camino de apertura y cultural, ha dado lugar a que una mujer pueda ser gobernadora por los próximos cinco años.
Para los que pedíamos un cambio, sí que lo hubo, para los que pensaban que era bajar un suich y empezar de cero otra historia, hubo una franca decepción. Todo tiene que ver con un proceso que ya ha comenzado, y en el que Carlos Joaquín se sumará al gobierno del presidente López Obrador, lo cual, habla de un reconocimiento a su labor.
Como todo debe mirarse la realidad con sus aristas y complejidades, y no sólo con los prismas que nos muestren lo que queremos ver. En muchos sentidos, sí hubo un cambio.
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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.
Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven, Tan Lejos y Otra Vez en Casa y la novela Magnificens Cancún, editada por Miguel Ángel Porrúa.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.
Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.
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