
Luciano Núñez
Le dicen a Usted que su tarjeta de crédito está cancelada y pasa un mal rato. Su mente está en otro lado. Se entera de que el SIDA ya fue curado en dos pacientes y siente que el mundo es un lugar más seguro. Ahora, le dicen a Usted que hay una mutación de un virus y la ONU declara que es una pandemia y el mundo ha dejado de ser el mismo desde hace unos días.
En realidad es el mismo, pero nuestra percepción de él seguramente ha cambiado por el bombardeo informativo. El lenguaje y su poder han sido estudiados vastamente, así como el de las imágenes. Uno de eso estudios está en El Poder de la Palabra, de Robert Dilts, que habla de la programación neurolingüística. No podemos decir que el virus no existe, porque sería una sinrazón, pero sí decir que entrar en pánico baja las defensas del ser humano y su energía se concentra en la defensa de tantos estímulos negativos que nos acechan con sólo recibir información.
Pandemias a la par de la civilización
Las pandemias han acompañado a la humanidad desde siempre. Tras de sí han dejado millones de muertes como el cólera. La evolución científica ha permitido ir erradicando enfermedades como ésta y la poliomelitis, y otras, que han quedado en el vocablo de perdidas aldeas tercermundistas.
Hoy nos enfrentamos a la pandemia del Coronavirus: una mutación que ataca con violencia las vías respiratorias. Y que puede ser causa de muerte, sobre todo en adultos y niños.
Si bien hay muertos en China (3773 donde supuestamente se originó todo) y en Italia (más de mil), en proporción a la población que la presenta, no podríamos decir que la guadaña de la muerte está diezmando a la población. En México se han reportado 15 casos para una población mayor a los 140 millones de habitantes. Eso sí, los efectos en la economía China serán más que significativos y devastadores. El periódico El Economista dice que hay millones de empresas de ese país que colapsan, mientras Estados Unidos decide qué candidato demócrata se enfrentará a Donald Trump en la próxima presidencial. Y una de las discusiones centrales es, justamente, el sistema sanitario del país vecino que será puesto a prueba e impactará en el próximo proceso electoral.
Manipulación mundial: nos han instalado el virus en la mente

El profesor Adrián Martín Rubén Ferrari, de Argentina, es ferviente defensor de las llamadas teorías que hablan de la manipulación del orden mundial. Tiene documentado ampliamente este punto de vista. Y una muestra de ello fue la Guerra de Irak. En un chat realizado junto al coach Fabio Ortellado, nos dice que la intención superior del Coronavirus es generar miedo en el orbe. “Si te convenzo de que tienes cáncer, seguramente lo desarrollarás”, afirma. “Las cosas funcionan como un programa informático. Nos han instalado, a través de los medios de comunicación y redes sociales, el virus de Coronavirus”, sostiene.

Detrás de ello, infiere, que están los negocios internacionales, el bloqueo de economías, el fortalecimiento de otras, la generación de miedo para someter las personas a encierro y, también, compras. Se trata en el fondo de una fuerza que vive de la generación de miedo.
Para Ferrari, todo es un caos planificado, porque el miedo y la angustia generan grandes cosechas para algunas empresas, cuyos dueños están en la cúspide productiva. Compara que la movilización de conciencias se hizo durante muchos años a través de grandes empresas como Televisa, en México; O Globo, de Brazil o Clarín en Argentina. Ahora el mensaje es propagado con muchas informaciones falsas que generan alteraciones al ánimo colectivo. Para contrarrestar esto, hace un llamado a revertir este mecanismo de supresión energética, para ganar la lucha de conciencias.
No debemos estar separados
“La violencia es hija de la incomunicación”, refiere. “No debemos estar separados”, dice a través del video. Y sostiene que el mejor esclavo es el que no lo sabe.

En esa línea de pensamiento, el filósofo Byung- Chul-Han, ha dicho que cada época ha tenido sus enfermedades. Según el filósofo, en el pasado se debían a las bacterias o virus, pero en el siglo XXI, las enfermedades son neuronales: depresión, trastorno por déficit de atención con hiperactividad, trastorno límite de la personalidad o el síndrome de desgaste ocupacional. El motivo de estas enfermedades se debe a la libertad de poder hacer lo que uno quiera. Lo que ataca al hombre no viene del exterior, sino de su interior.
Pero al parecer, existe una alternancia o regresión al temor externo: ataques nucleares o pandemias como la Influenza o Coronavirus.
Seguramente, en un lapso no muy lejano estará lista la vacuna contra este virus, y será importante saber qué país la produce primero, bajo qué condiciones políticas internacionales se genera este descubrimiento, y quiénes habrán ganado con la venta de millones de productos que giran en torno a la industria farmacéutica y del miedo. El efecto que esta noticia generará le quitará el estrés a la aldea global y el negocio volverá a florecer.
En Quintana Roo no han sido pocas las noticias falsas que se inocularon de forma digital. ¿Con qué afán? Sin dudas generar inestabilidad y encono social. La secretaria de Salud de nuestro estado, Alejandra Aguirre, ha confirmado que, entre el 28 de febrero y las 11:00 horas del 13 de marzo, se registraron un total de 17 casos sospechosos en Quintana Roo. Estos son los resultados: 14 Negativos y 3 en estudio. El Estado debe hacer su trabajo y dar a conocer información fidedigna.
Porque la desinformación puede ser tan perjudicial como un virus, y no es necesario entrar en contacto con alguien para padecerlo: está en nuestros hogares.
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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún.
Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún. Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide.
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