
Por Luciano Núñez
Ante una amenaza global como el Coronavirus, Occidente ha demostrado que estamos lejos de tener un nivel de conciencia y control del Estado que permita pensar en que hemos avanzado. Aunque gran parte de la población ha intentado mitigar solidariamente los efectos de la pandemia con acciones por demás humanas, una notable porción de la población sigue encaminada en otro sentido: nada ni nadie importa. En los países donde fue decretada una cuarentena, como en Argentina, fue necesaria la fuerza pública para mantener el orden y llevan más de 3200 detenidos.
Costo de las pruebas

Son horas en las que es innegable que el Estado debe tener control sobre lo que es común: la privatización del sistema ha dejado a muchos países a merced de la anteposición de las ganancias al bien común. Lo que muestra el mapa diario de la pandemia es que Oriente ha logrado contenerla gracias a la hegemonía del Estado, tanto en la verticalidad de las decisiones como a través de la tecnología: las cámaras y aplicaciones para ubicar a los infectados y la enorme cantidad de pruebas que realizan. Corea del Sur acaba de lanzar una prueba que en diez minutos entrega un diagnóstico y diseñó, además, una red de laboratorios con los que llegó a aplicar más de 20 mil pruebas diarias. En México, los exámenes cuestan entre 4 y seis mil pesos, según los testimonios de positivos que dieron a conocer sus resultados.
Keynesianos

John Maynard Keynes, en su obra Teoría general del empleo, el interés y el dinero, publicada en 1936 como respuesta a la Gran Depresión de 1929, lo que propuso fue dotar a las instituciones nacionales o internacionales de poder para controlar la economía en las épocas de recesión o crisis. Este control se ejercía mediante el gasto presupuestario del Estado, política que se llamó política fiscal.
De ese modelo abrevan tanto Andrés López Obrador como Donald Trump. El estadounidense se ha dirigido de bruces al rescate multimillonario desde el Estado para empresas y ciudadanos, y a activar incluso la Ley de Producción de Defensa, que data de la Guerra de Corea y que permite al Gobierno intervenir las industrias para garantizar la fabricación de materiales necesarios para la nación.
Keynes afirmaba que los mercados no se corregían solos ante una crisis severa, que ni siquiera la política monetaria bastaba y que hacía falta el brazo fiscal del Gobierno, el gasto público y los estímulos, para reactivar un país.
En ese sentido, muchos países de Occidente han dejado la salud y muchos servicios fundamentales, como la salud, el agua y la energía en manos privadas; lo que hace pensar que una acción organizada entre estados en épocas de crisis podría ser más efectiva que buscar amparo entre las sociedades de capital, cuyo objetivo único es el lucro y el lucro desmedido o desproporcionado. Tal era el caso de extracción de gas y petróleo en Bolivia antes de la llegada de Evo Morales.
Rol del Estado
Según el filósofo Byung-Chul Han, la discusión que viene se centrará en el uso de datos personales y su aplicación por parte del Estado, algo de lo que ni siquiera se habla en Oriente, y en Occidente ha causado hasta el enjuiciamiento de al menos dos presidentes. En Oriente el Estado conoce tanto tus gastos como tus opiniones. Ahora, ¿qué es más útil?: saber que No soy libre, y vivir con ello; o creer que soy libre, mientras todos los gobiernos igualmente espían a sus gobernados. En Oriente esa tensión no existe y se entrega la libertad para que el Estado haga uso (bien o mal) de ella. En esa disciplina, China y Corea del Sur están ganando la batalla a la pandemia, con la disminución de casos y la tasa de mortalidad. El estado se hace cargo de su rol.
Capitalismo furtivo
El Coronavirus ha orillado al encierro, al individualismo y deberá, en la medida de lo posible, orillar al cambio. Un cambio en las estructura de gobierno, en cómo nos relacionamos y la revolución que necesita el ser humano para dejar de aplastar el planeta de la forma que lo hacemos.
El capitalismo furtivo ha sobreexplotado los recursos como nunca antes. Existen muchas sinrazones con las que vivimos a diario. Una de ellas, pienso, es el pago estratosférico que reciben muchos deportistas por sus destrezas. Viven en castillos, palacios e islas. En épocas donde no hay suficientes respiradores en los hospitales, que un boxeador haya ganado casi mil millones de dólares en diez años, es todo un insulto a la razón (ver lista aparte). Su rol laboral es molerse a golpes con otro ser humano.
Slim, ausente

Varios líderes mundiales, como Bill Gates (que pronosticó con escalofriante agudeza lo que iba a pasar), está donando desde hace años gran parte de su fortuna para avances del mundo, al igual que Mark Zuckerberg. Tenemos en México a Carlos Slim, octavo hombre más rico del planeta, y ni siquiera ha movilizado un centavo ni una idea en esta crisis que se avecina como tormenta perfecta.
No será crisis pasajera
El filósofo Slavoj Žižek considera que esta crisis no será pasajera, y si bien se ha manifestado a través de una pandemia, es una situación que llegó para quedarse. “Incluso si esta ola retrocede, reaparecerá en nuevas formas, quizás incluso más peligrosas”, pronostica. Y enfatizó: “También debemos aprender a controlarnos y disciplinarnos. Tal vez solo la realidad virtual se considere segura, y moverse libremente en un espacio abierto estará restringido a las islas propiedad de los ultra ricos”.
Para el también filósofo Byung-Chul-Han la solidaridad consistente en guardar distancias mutuas no permite soñar con una sociedad distinta, más pacífica, más justa. “Confiemos en que tras el virus venga una revolución humana”, afirma. Para ello, plantea, “tenemos que repensar y restringir radicalmente el capitalismo destructivo, y también nuestra ilimitada y destructiva movilidad, para salvarnos a nosotros, para salvar el clima y nuestro bello planeta”.
El letargo humano vivido en los últimos diez años, la sobreexplotación de recursos naturales, la superficialidad con la que nos movemos, ha devenido en esta crisis en la que estamos nada organizados, ni siquiera preparado. El rol del estado, el concepto de libertad, el enfoque de la producción o la organización de los países, será fundamental en los próximos días, porque el tiempo de la revolución en la humanidad ha llegado.
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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.
Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.
Actualmente director general de Grupo Pirámide.
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A finales de 2019, la revista Forbes dio a conocer la selecta lista de 10 deportistas a los que más dinero les ingresó a sus cuentas durante lo corrido de esta década que está por terminar.
1 Floyd Mayweather: USD 915 millones
2 Cristiano Ronaldo: USD 800 millones
3 Lionel Messi: USD 750 millones
4 LeBron James: USD 680 millones
5 Roger Federer: USD 640 millones
6 Tiger Woods: USD 615 millones
7 Phil Mickelson: USD 480 millones
8 Kevin Durant: USD 425 millones
9 Manny Pacquiao: USD 435 millones
10 Lewis Hamilton: USD 400 millones
