Por Luciano Núñez

 

 

Faltaban pocos meses para que terminara la presidencia de Raúl Alfonsín en Argentina. La inflación arrasaba la esperanza y secaba los bolsillos en el año 1989. Había resultado electo Carlos Saúl Menem y estaba a meses (que se hacían eternos y agónicos), para que se concretara su asunción.

Acuerdos políticos y una necesidad urgente de mando condujeron a que la transición de Alfonsín (hombre sensato y consecuente hasta su muerte) a Menem se produjera meses antes de lo que establece la Constitución. No había gobernabilidad.

Eso difícilmente pase en Quintana Roo, pero lo cierto es que el poder comenzó a diluirse hace rato para tomar color guinda.

Atrás los viejos paradigmas

El resultado del pasado proceso electoral en Quintana Roo concluyó con los 4 distritos federales para Morena y 8 de los 11 municipios, uno de ellos todavía en álgida disputa con final abierto: Solidaridad.

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¿En qué se traduce esto? Que los quintanarroenses han dejado atrás el paradigma de las estructuras y la influencia de algunos medios de comunicación (antes omnipotentes) para optar por la 4T, con sus programas sociales y proyectos megalómanos. Como dice una canción de Patricio Rey, El futuro llegó hace rato.

Chetumal y Cozumel, las colinas políticas con Morena

Si el Arte de la Guerra, de Sun Tzu, dice que para ganar la guerra hay que tomar el punto más elevado, políticamente esos lugares son, por historia y porcentaje de votación, Chetumal y Cozumel. Ambos han quedado con bandera Morena y, sólo es cuestión de meses para que la transición sea una realidad.

Ahora, ¿qué problemas trae consigo una situación como ésta?, es decir, ejercer el mandato sabiendo que los ciudadanos optaron por otro modelo: el peligro de la gobernabilidad.

El poder empezó a dejar su sitio desde el pasado 6 de junio para comenzar a trasladarse a donde el voto de esta elección lo enderezó: Morena. No hay nada más que revelar que no haya quedado en evidencia como resultado de la elección.

En 2013 Roberto Borge como gobernador logró carros completos y tuvo, al menos en los municipios, pleno control hasta su salida.

Mara al 2022

Políticamente la mejor posicionada es, sin dudas, Mara Lezama, alcaldesa de Cancún, que no sólo fue la única que logró la reelección con contundencia, sino que cuenta con estrecha cercanía con los 4 diputados federales que ganaron en los cuatro distritos. Se sabe, ha jugado con ellos cartas fuertes con la mira puesta en la 2022. En ese sentido, tiene gran parte del camino allanado y el apoyo fundamental del presidente Andrés Manuel López Obrador, que salió a respaldarla en el momento más álgido en plena disputa por la candidatura.

Ahora, ¿quién más ha dicho que va por la gubernatura? Hasta ahora el senador de Morena José Luis Pech y, seguramente, la senadora Marybel Villegas, que se diría quedó fuera del equipo de Morena pero, fiel a su historia, no tendría problemas en cambiar de partido para ser candidata.

La alianza PAN-PRD-PRI tiene a la senadora Mayuli Martínez como posible carta, porque la derrota en Benito Juárez dejó fuera de órbita al diputado Jesús Pool.

Margen de maniobra  y una mano que sepa conducir

1989: aquella transición con una promesa de pacto social | Perfil

Con la transición de municipios en septiembre, el margen de maniobra será cada vez más estrecho para la actual gestión gubernamental, que deberá cerrar acuerdos para mantener el Estado en los carriles de la gobernabilidad; un asunto no menor que requerirá la conducción de un operador que, hasta ahora, ha sido el talón de Aquiles de la administración estatal.

Así como el jefe de una entrega/recepción no siempre permanece en el gobierno, porque su función es justamente esa; esta transición —que ya empezó— necesitará de una mano diestra que sepa construir una salida digna que, podría complicarse si no hay un objetivo claro a la luz de los hechos concretos que son los resultados electorales. El poder comenzó a irse.

Dice una remanida frase —pero tan cierta— que, para obtener resultados diferentes, el Gobernador deberá hacer algo distinto. Porque como dice una canción, el futuro llegó hace rato.

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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.

Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.

Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad. 

Actualmente es director general de Grupo Pirámide.

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