Apartados de la narrativa de la “austeridad republicana” de AMLO y de Mara Lezama, un grupo de representantes y servidores públicos del nuevo gobierno, no han dado todavía las señales 4T (o han sido contradictorias) para aterrizar en el ejercicio de gobierno la nueva forma de transformar, a un mes de la toma de protesta.

Piden más recursos o se hacen a un lado la austeridad, cuando se trata de ajustar en terreno propio.

¿De dónde entonces vendrá el cambio?

Luciano Núñez

 

 

Por Luciano Núñez

“Ay, dinero, dinero, dinero vil metal…Mensajes de amor de curso legal…”, dice Joan Manuel Serrat en su clásico “Mensajes de curso legal”. Porque una cosa es el discurso y otra muy distinta son los hechos. El mapa y el territorio, como se dijo aquí: la brújula y el camino en sí mismo.

Una cosa es el discurso (que tanto sirve para ganar elecciones) y otra muy diferente es que los convocados a transitar las nuevas sendas del ejercicio de gobierno lo entiendan y, mucho más, lo apliquen en el territorio, en esa realidad tan compleja todavía está atravesada de pandemia y los vaivenes económicos, en medio de una guerra en Europa del Este que va para largo.

Ha pasado casi un mes del nuevo gobierno de la 4T y las señales del territorio no van en el mismo compás que el discurso inaugural de Mara Lezama, el que la mandataria trazó acabar con “las grietas donde se escapaba el presupuesto”, ajustar el cinturón, acabar con las brechas de desigualdad y reformar la Constitución para, justamente, ordenar los groseros excesos que existen en los poderes del estado, principalmente, en el Congreso del Estado, que funciona según el Observatorio Legislativo, con más de 140 millones de pesos de más.

Más dinero, más…no importa cómo ni donde, más…

El presidente del Tribunal de Justicia, Heyden Cebada, salió de inmediato a decir que solicitarán más presupuesto el año que viene, bajo el argumento de que hace muchos años funcionan con el mismo y que ahora tendrán que afrontar el nuevo esquema de Justicia Laboral. Podría, al menos, haberse esforzado para acompañar, en lo discursivo, el de la llamada austeridad republicana, un concepto quizás nuevo para el cuestionado magistrado.

También muy alejado de la práctica republicana y de la nueva realidad, el presidente del Congreso del Estado (que “no sabe/no contesta”), Renán Sánchez Tajonar, todavía no sabe dónde está parado: a dos meses sin agenda legislativa y sin saber qué pasó con los excesos de la legislatura anterior. Y muy lejos de amoldarse a la nueva situación política, en la que todavía no se ha pronunciado sobre esos millones que se escapan por la “grieta legislativa”.

Al diputado en realidad no le urgen esos temas porque en el que está más enfocado es la apertura de su flamante casa de gestión, el próximo 27, en Cozumel, desde donde quiere construir su candidatura para la alcaldía, para lo cual, no caen nada mal esos recursos que al Congreso le vienen sobrando, mientras el Ejecutivo está ahogado en deudas.

¿La nieve de qué sabor la quiere?

BUSCAN HOTELEROS RECOBRAR 'CONTRAPESOS': Separan a Jesús Almaguer como consejero de la AHC por ser funcionario - Noticaribe
Foto: Noticaribe. Jesús Almaguer con Roberto Borge, en cuyo quinquenio gozó de las mieles del presupuesto del erario público.

 

No menos escabroso es el pedido de Jesús Almaguer, portavoz de los hoteleros, que quiere que se apliquen “urgente y completitos” los recursos que genera el Impuesto al Hospedaje, para que se promuevan los destinos, cuyo beneficio va directo a empresas amigas. Quieren, además del pago atrasado (por la brutal pandemia que dejó las arcas vacías), que la rueda del presupuesto vuelva girar pronto para amparar a la industria hotelera, que lejos de generar “prosperidad compartida”, ha dejado trabajos precarizados, cuyos beneficios quedan más afuera que adentro del Estado de Quintana Roo.

A la boyante industria turística, según Almaguer, cuando le va bien, le va bien a todos. No es precisamente el diagnóstico que ha dado la gobernadora, que dice que hay miles de excluidos bajo este modelo neoliberal, en el que las lluvias de bonanza turística han permeado poco y nada a su clase trabajadora. “Las estadísticas dicen que hay un estado que continúa creciendo, pero tenemos a decenas de miles de trabajadoras y trabajadores de la industria turística no ganan lo suficiente para superar la línea de pobreza”, dijo Mara en su discurso en el Congreso. Decía Atahualpa Yupanqui, poeta y músico argentino, que “las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”.

Falta de señales

Volviendo al comienzo, el discurso está ahí, brillante y fresco, para asimilarlo y comenzar a lanzar señales, al menos, y comenzar a construir una manera de ser y ejercer el presupuesto. El problema es que existen muy pocas luces para generar ese nuevo modo de ser y, sobre todo, de gobernar. Hay exceso de selfies y poca acción.

Los primeros 100 días de gobierno serán, sin dudas, un parámetro para resumir si todo pasará a acomodarse al monde que ya traía el “gobierno del cambio”: Una legislatura obscenamente onerosa, un poder judicial por demás ineficiente (con más de 60 mil expedientes bajo espera), y un gabinete que, por ahora, no da señales y que sólo nos enseña de gastronomía: dónde comen los tacos y salbutes. Transformar requiere de giros contundentes para aterrizar ese discurso inaugural, que es el norte de la primera mandataria mujer, que dijo que usaría la 4T para transformar, enaltecer a las mujeres, reubicar tanto desorden con tantos excesos, tantas grietas, tanto influyentismo y tanta mediocridad.

Austeridad que debe asumirse

“La austeridad republicana debe asumirse en los tres Poderes del Estado. Es una obligación, ética y moral”, dejó en claro Lezama. Y describió que la Constitución impide “tocar esos presupuestos”, por lo que adelantó que presentaría una reforma en el Congreso del Estado. “Todos y todas estamos obligados a la austeridad”. Y criticó a esa élite que se apodera de los recursos y afirmó que su administración estaría enfocada al desarrollo compartido: “con el pueblo todo, sin el pueblo, nada”.

Por ahora la gobernadora habla sola. Quienes la rodean, como dice la canción, no quieren esa vida… “…sólo me pidió dinero/dinero para irse más lejos de mí…

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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado en géneros periodísticos en La Salle, Cancún, e Historia de Quintana Roo en la Universidad del Caribe y Sociedad Andrés Quintana Roo. 

Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven, Tan Lejos y Otra Vez en Casa y la novela Magnificens Cancún, editada por Miguel Ángel Porrúa

Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.  

Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.

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