Por Javier Chávez
La base magisterial reprocha el reconocimiento oficial de vicios para premiar por consigna en la Secretaría de Educación, dando vuelo a prácticas que han sido combatidas en el discurso, mientras avanzan bajo la piel los tumores que tanto dañado a este sector tan vital, depositado en las manos de una inexperta: Ana Isabel Vásquez Jiménez, quien coordina a un equipo déspota y ponzoñoso inclinado a la corrupción.
En carta a la opinión pública, “el magisterio unido” denuncia “el retorno de las malas prácticas en donde se premia el compadrazgo, los favores, las preferencias familiares y de afiliación sindical. Esto, es una clara muestra de toda la faramalla mediática en torno a los cambios de centros de trabajo, en los cuales se afectó la movilidad del magisterio, ocultando esos espacios que bien pudieron ser ocupados por personal de base mediante el proceso ordenado de cambios de adscripción”.
Añaden que “fue un acto orquestado entre la cúpula de la SEQ y del SNTE para llevar a sus arcas el jugoso negocio que representa la asignación de honorarios para atender necesidades en las escuelas”.
“Con asombro el magisterio recibió el pasado 17 de agosto (circular 1598) las disposiciones normativas en materia de control y asignación de personal para el ciclo escolar 2020-2021. Atención especial al tratamiento a las contrataciones para cubrir necesidades por honorarios asimilados a salarios. En este rubro destaca el punto dos, en el cual se establece que para cubrir espacios por nuevas creaciones e incrementos, éstos serán asignados por la autoridad estatal, con la opinión de los supervisores y el sindicato”.
En el punto B, para la asignación de plaza temporal por ser licencia sin goce de sueldo, precisa que “se asignará de acuerdo con los lineamientos establecidos por la USICAMM. La asignación será de acuerdo con las listas de prelación uno y dos publicadas”.
“Volvemos a hacer un llamado al gobernador Carlos Joaquín González para poner orden en educación. Este noble sector está secuestrado por funcionarios a quienes poco o nada les interesa las condiciones de bienestar del magisterio y que, en complicidad con el sindicato, afectan nuestros derechos”.

Ana Isabel Vásquez, renuncie, y con usted todo el equipo de personajes que nada han aportado a la educación en estos años bajo su gestión; cada día estamos peor y los actos son visibles. La acumulación de poder que ha depositado en Miguel Arroyo es una clara muestra, responsable de las finanzas, de recursos humanos y ahora hasta de carrera docente. Qué decir de Luz María Abuxapqui y su séquito de inútiles directores de área, muy buenos para sancionar y ¿quién los sanciona a ellos por su ineptitud?
“Iniciamos curso escolar el próximo lunes 24 de agosto, a distancia, esa distancia que por el momento están aprovechando, porque bien saben que cuando se normalice la actividad presencial, otro gallo nos cantará”. Firma El magisterio unido.
Un exempleado revela, al conocer el oficio: “este hijo de p… retiró las licencias sin goce de sueldo y ahora las permite en su oficio. Yo tenía mi plaza en esa situación y te lo puedo demostrar con documentos. Miguel Arroyo Martínez y Carmen Castañares Márquez (directora de Recursos Humanos) me quitan la licencia, aunque les aseguré que era sin goce de sueldo y que la estaba cubriendo una persona designada por ellos mismos”.
“Miguel Arroyo y Carmen Castañares me hablan por teléfono y me amenazan, agreden, ofenden y retan. Principalmente él”.
El extrabajador y su esposa –sin estar entonces relacionados sentimentalmente– habían presentado examen de oposición y superaron la prueba, conquistando la posición por mérito propio y sin pedir el favor a Cecilia Loría Marín, titular de Educación en el sexenio de Joaquín Hendricks Díaz, quien gobernó de 1999 a 2005.
La consigna fue tajante contra ellos y el ejecutor fue Miguel Arroyo Martínez, pieza clave en el engranaje de juego sucio que predomina en la atmósfera de la Secretaria de Educación, Ana Isabel Vásquez.
“Conozco a varios que cobran como aviadores. Miguel Arroyo y la propia Carmen Castañares, porque tienen plaza de director de plantel”.

Prepotencia artera de funcionario de Sefiplan
Manuel Enrique Santos Acosta –jefe de Departamento de Programación y Control Presupuestal de Dependencias– es señalado como déspota como mando de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan), porque sin un miligramo de sensibilidad expone al personal de las dependencias al obligarlo a hacer filas en el pasillo de Palacio de Gobierno, exponiéndolos a un brote de coronavirus.
Este prepotente funcionario ha tenido altercados con personal de distintas dependencias del gobierno del estado, al extremo de faltarles al respeto.
“Presionan al personal de las dependencias del gobierno del estado para que lleven sus documentos y sellarlos en un horario establecido, generando filas de hasta 10 empleados. Provoca peligrosa aglomeración de gente, porque es un solo día de la semana que asigna para atender. Y si por algún motivo fuiste impuntual, sin importar la causa, pues no te apoyan con los sellos aunque el atraso sea atribuible a ellos mismos en la Sefiplan”, revela el mando de una dependencia.
Precisa: “nos obligan a correr para llevarles los documentos para regularizar el sistema Integral de Gestión Gubernamental (SIGG) con el que se opera el Presupuesto de Egresos, cuando ellos saben que están atrasados, sin importar que los empleados estén enfermos. Incluso presionan a cualquier hora: 10 u 11 de la noche, para acudir a las oficinas de la Sefiplan, mientras ellos están reposando cómodamente en sus casas y no hay quien reciba los documentos”.
Advierte que el personal de las dependencias es expuesto al coronavirus porque en sus centros de trabajo “se ha contagiado demasiada gente por la manipulación de documentos”.
“No se sabe si él sube en lugar del difunto Mauricio García Aramburo –muerto por coronavirus el nueve de agosto–, pero él ya se siente director”.
