
Fernando Castro Borges
En Quintana Roo el Mayapax tiene una importancia especial, al ser la música maya tradicional y haber nacido durante la rebelión indígena que más ha marcado al estado: “La Guerra de Castas”. Esta expresión cultural que se identificó con la revuelta social de mediados del siglo XIX, desde su comienzo fue tomando un papel relevante, conciliando con sus sonidos el ritual religioso maya y el católico, produciendo con su ejecución el sentimiento del pueblo.
En la actualidad, todavía existen agrupaciones de mayapax, principalmente ubicadas en los municipios de Felipe Carrillo Puerto y Morelos; estos grupos tienen la responsabilidad de mantener viva esta tradición, que cohesiona los elementos prehispánicos y europeos, dando armonía a cada una de las festividades religiosas, de culto y de esparcimiento.
Durante los más de 50 años que duró la Guerra de Castas, los mayas Cruzo´ob, iniciaron el culto de la Cruz Parlante; en el contexto de una resistencia indígena, establecieron una organización de tipo militar- política- religiosa. Al interior de esta forma de gobierno los músicos tienen un papel fundamental, éstos son los responsables, con sus instrumentos y sones el ofrendar a esta Santa Cruz, dentro de esta tradición cultural invaluable.
Tiene una particular importancia en la temporada del Hanal Pixan, el Mayapax, ya que, en la parte más alta y central de cada ofrenda que se hace a los difuntos, en las casas de las comunidades mayas no puede faltar esta Santa Cruz, la cual visten con un hipil y que la música que crean estos artistas con un violín, un bombo y la tarola, son una ofrenda que reciben las almas mayas, con un repertorio de carácter sagrado que poco ha cambiado.
El mayapax es una tradición viva, que requiere más difusión, los grupos necesitan apoyos, un reconocimiento por parte de las entidades oficiales y que pueda ser mostrado universalmente. Se han hecho esfuerzos indudablemente, en el 2016, se le reconoció como Patrimonio Cultural Intangible de Quintana Roo, sin embargo, la trasmisión de esta música debe ser constante, en más escenarios, en más plazas, que se presenten en auditorios y teatros, otorgar becas a los ejecutantes, no perder la tradición de la elaboración de sus instrumentos, garantizar el cuidado y el archivo digital de su acervo, que adoptemos a esta manifestación cultural como un tesoro nacional.
Se cuenta dentro de esta tradición musical dos vertientes: La principal que es la interpretación de sones sagrados ejecutados en ceremonias religiosas y la vertiente pagana que es disfrutada para bailes, vaquerías y fiestas comunales.
Para los habitantes de las comunidades quintanarroense, es una obligación sagrada el cuidar esta tradición cultural; ya que como dicen los macehuales mayas. «Dios les otorgó la virtud de tocar sus instrumentos y un día despertaron con ese don. El mayapax fue dictado por Dios sólo a unos pocos, y estos deben tener el cuidado de transmitir la tradición a las generaciones siguientes.»
