Desde 1974: año en el que Quintana Roo se convirtió en un Estado Libre y Soberano de la República, sólo dos gobernadores han podido imponer a un sucesor.

El primero fue el cozumeleño Pedro Joaquín Coldwell, que gobernó Quintana Roo entre 1981 y 1987. Para ocupar su cargo, eligió a Miguel Borge Martín (tío de Roberto Borge) quien no corrió con la misma suerte y no pudo colocar a gusto y modo a su sucesor, pues Mario Villanueva Madrid se impuso como gobernador tras ser diputado federal y contar con la anuencia del PRI.

Acaso su desdicha fue intentar imponer candidato y le negó la posibilidad a Ady Joaquín, hermana de Pedro, su antípodas. En el camino quedaron varios candidatos y quien ganó la silla fue Joaquín Hendriks, que tampoco pudo imponer candidato, dado el desprestigio en el que terminó su gobierno y declarado persona non grata por la legislatura de aquel entonces. Llegó al poder Félix González Canto, quien al terminar su mandato logró imponer a Roberto Borge, pese a que Carlos Joaquín sería el elegido por varias corrientes.

Borge terminó preso y Carlos Joaquín finalmente quedó como gobernador del cambio en 2016. Sin candidatos a la vista: uno terminó preso; otro sepultado por AMLO y sin nadie que sobresalga en su gobierno, todavía no se avizora sucesor para este gobierno que enfrenta la última etapa, la más complicada y sin nadie que pueda arrebatar a MORENA lo que parece inminente.