
Por Luciano Núñez
Después de años y meses de preparación el Mundial Rusia 2018 ya está a la vuelta de la esquina: tiene grupos definidos, jugadores y una sede que promete un gran despliegue que verá el mundo. A todo eso el Tío Dardo lo “verá” por radio, la misma que lo acompaña desde hace más de 50 años. En tanto, México será sede de otro gran campeonato: las presidenciales. Esta semana quedaron definidos los equipos que irán a la contienda: el PRI-PVEM irá con José Antonio Meade; MORENA y PT con AMLO; en tanto PAN-PRD-MC tienen a Ricardo Anaya como candidato.
¿Qué pasará en Quintana Roo?, ¿cuál ha sido el histórico desenlace de las elecciones presidenciales?
Quintana Roo amloísta

De acuerdo a los registros del INE, en el año 2006, cuando ganó Felipe Calderón la presidencia, en Quintana Roo Andrés Manuel López Obrador obtuvo casi 150 mil votos abanderado por el PRD-PT y Convergencia, hoy Movimiento Ciudadano; el PAN logró 111 mil y el PRI-PVEM, 105. Seis años después, año en el que Enrique Peña Nieto logró la victoria, el “Peje” volvió a ganar en tierras quintanarroenses con 216 mil votos, contra 171 mil del PRI-PVEM y 107 del PAN. Vale decir que Quintana Roo nunca ha representado gran cosa para el volumen de votos que aportan otros estados, aunque sí ha sido un manantial de dinero que aportaron los sucesivos gobiernos priístas, ahora mucho de los cuales están en manos de la alianza PAN-PRD.
Candidatos importados
Ahora bien, qué podría suceder en el plano local con las elecciones: La numerología dice que AMLO es el gran ganador hasta ahora; pero sus candidatos locales nunca le han devuelto la «balona» y eso se refleja en la nula representación de morenistas en los gobiernos municipales; desde ya los grupos incondicionales al club AMLO F.C, han dicho que no harán causa común con candidatos importados que se ponen la camiseta del color que venga, como lo son Marybel Villegas y Jesús Pool, que ya están casi con los botines puestos para salir al campo electoral.

El gobernador del Estado, Carlos Joaquín González, ya marcó la línea política: ayer participó en el evento de Ricardo Anaya, donde 11 de los 12 gobernadores de la extraña alianza DerechoIzquierdosa: PAN y PRD; pero lo cierto es que también ha mostrado tanto él como su gabinete, cercanía con Felipe Calderón y Margarita Zavala, matrimonio que parece más afanado con apoyar a Meade buscando la debacle de Anaya, que en recabar firmas para aparecer en la papeleta. Por su parte, el candidato del PRI, ha sido un recurrente visitante a las tierras caribeñas y es conocida su estrecha vinculación con el secretario de energía, Pedro Joaquín Coldwel, hermano del gobernador quintanarroense.
Auto boicot
Al parecer, las elecciones serán otra vez un duelo entre el PRI y López Obrador, un partido que parece repetirse como un déjà vu. En las dos elecciones anteriores a la presidencia, increíblemente AMLO primero bajó su nivel discursivo a niveles de porro y no asistió a un primer debate; en 2012 se mostró poco preparado para el debate y; meses atrás, cuando parecía que su candidata iba a ganar en el Estado de México, le lanzó un ultimátum a Juan Zepeda y el PRD, a quienes les exigió declinar a favor de su ungida Delfina Gómez. Un fracaso de estrategia. Ahora, ha renovado el desacierto con candidatos “insostenibles”, dejó de lado a Ricardo Monreal y acaba de lanzar la propuesta de “amnistía” a la “mafia del poder”.
Si un equipo quiere ganar la copa del mundo debe tener una formación sólida que gane cada partido y contra todo pronóstico, algo que parece lejos del amloísmo y más cerca de las alianzas que se tejen siempre en la cúpula.
Por Luciano Núñez (*)
(*) Es life coach, técnico y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún. Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.
Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide.
