Por Zoom de Campaña
El pasado proceso electoral dejó dos lecturas muy claras, obvias y basadas en números: el electorado capitalino, en Othón P. Blanco, le dio un severo llamado de atención a la alcaldesa en funciones Yensunni Martínez, que apenas logró la reelección, con la poderosa marca de la 4T, con apenas 598 votos de diferencia con respecto a la candidata de Movimiento Ciudadano.
La lectura, por demás obvia, es que la presidenta municipal deberá redoblar esfuerzos si es que quiere dejar una herencia mejor a la que construyó para sí misma en los casi tres años que lleva de gestión.
No se trata sólo de un movimiento en redes sociales que la fustigan por su cambio de apariencia física, algo que, por el contrario, debería inspirar a miles de mexicanas y mexicanos que buscan mejorar su salud.
Se trata, en el fondo, de un asunto de administración o gestión que deberá afinar en los tres años que vienen, donde el electorado es sumamente perspicaz e inclemente. Fue la capital del Estado la que le dio el triunfo a Carlos Joaquín (PAN-PRD) y le dio la espalda a los atropellos de Roberto Borge y acabó con las carreras de Carlos Mario Villanueva Tenorio y Andrés Ruiz Morcillo, por citar a dos ex alcaldes.
El voto capitalino es sumamente analítico. Desde el mesero a un diputado saben cómo funcionan los hilos invisibles de la política quintanarroense.
Deberá la alcaldesa meter a fondo el acelerador desde ahora en adelante para reconciliarse con prácticamente la mitad del electorado. No es poco pero hay tiempo y, al parecer, toda la voluntad.
Contrario al caso capitalino, la alcaldesa de Cancún, Ana Paty Peralta, logró una votación histórica, con más 268 mil votos, lo cual, revela claramente el ánimo con el que fue a votar la ciudadanía. No se trató sólo del fuerte envión que otorgan el sello Morena y la 4T, sino de un electorado que ha confiado en la energía que le ha puesto a la gestión la alcaldesa, con limpieza de cenotes, programa de semaforización, una obra pública complementaria a la estatal y federal, además de la empatía con la juventud y los sectores vulnerables.
El mensaje fue fuerte y claro y se reflejó en las urnas. La oposición ha mostrado una limitación inédita a la hora de presentar candidaturas. También, esa flaqueza ideológica, discursiva y propositiva, se reflejó en un papelón que incluye el 1.3 por ciento del PRD que supo gobernar Cancún.
Así se despide Zoom de Campaña, hasta el 2027, cuando vuelvan a revelar las urnas lo que es el sentir ciudadano y para dónde irá el electorado. Gracias.
