Rafael Santiago Campos es de los viejos periodistas forjados en el molde de la calle. Inició su carrera desde abajo, primero como reportero; después, como corresponsal durante el conflicto de Chiapas, en los años 90; y así se ganó la dirección del Tabasco Hoy.

A finales de 2005 llegaría a Quintana Roo para hacerse cargo de la dirección editorial de periódico Quequi, de José Gómez Álvarez, más conocido como Pepe Gómez. Esta semana, después de 15 años en el cargo, decidió emprender nuevos retos, “porque sigo siendo periodista”, dice en una entrevista a María Cristina de la Cruz, quien también trabajó en su plantel por varios años.

Consultado por las razones de su alejamiento expresó: “Dejo la dirección por muchas diferencias profesionales de nivel editorial y a algunos ajustes que se querían hacer», reconoció en un video quien también fuera locutor y se estrenó en la literatura el año pasado con su acucioso trabajo sobre la mente, intitulado El Creyente.

En Quintana Roo, como en distintas partes de México y el mundo, la pandemia del Covid-19 le ha pegado de frente a las empresas periodísticas y son los trabajadores los que terminan despedidos y renuncian debido a los «reajustes salariales» de personal.

Habrá periodismo pese a los políticos que quieren frenar los espacios críticos

“La pandemia es difícil, pero siempre habrá oportunidades de hacer periodismo aunque algunos políticos quieran frenar espacios críticos o limar las puntas filosas del periodismo. Tengo confianza y los momentos de crisis son de grandes decisiones. Voy a entrarle con todo”, expresó, para luego decir que su intención es quedarse en Quintana Roo, aunque no descarta ofrecimientos de Tabasco o Ciudad de México.

Santiago Campos reconoció que hay problemas económicos y, en ese contexto, ha tenido muchas diferencias profesionales a nivel editorial. Al referirse al dueño del rotativo, Gómez Alvarez, también empresario vinculado al mundo del box, sostuvo que a nivel personal no tiene ningún problema con Pepe Gómez, “pero se han estado marcando cuestiones muy fuertes a nivel editorial y es punto básico; también hay problemas económicos que han golpeado, no sólo a este medio, sino a las empresas periodísticas donde hay carencias, bastantes problemas que deberá sortear”.

Al final, cree que la dirección tomada en el periódico —donde los trabajadores reclamaron recortes severos al salario y atrasos— no cree que sea la adecuada, “y por eso tengo que dar un paso al costado. Tampoco que el miedo nos acalambre, que el miedo al COVID no nos sepulte”, finaliza.