Ante las arremetidas del presidente electo de Estados Unidos y las inquietudes mostradas por Canadá, México está moviendo ficha.
Quiere reactivar un plan para reducir las importaciones de China y ya hizo ajustes en sus propuestas para la extinción de organismos autónomos encargados de la competencia con el fin de intentar cumplir con el tratado de libre comercio norteamericano, el T-MEC.
Para algunos analistas, la efectividad de estos movimientos para bloquear las amenazas de Trump es incierta porque todavía no se sabe el alcance de los cambios legales, y la sustitución de importaciones es un proyecto complicado y a largo plazo.
Pero la presidenta Claudia Sheinbaum quiso insistir este viernes en un mensaje central. “Esta idea de que a través de México están entrando los productos chinos para llevarlos a Estados Unidos no es correcta”, subrayó.
México tiene un desbalance comercial cada vez mayor con China, de unos 80 mil dólares, dijo el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O.
Las principales compras están relacionadas con las telecomunicaciones, pero el gobierno recuerda que la mayoría de las importaciones chinas las hacen empresas internacionales con operaciones en México, como armadoras de autos o electrodomésticos, o insumos en la producción de chips.
“Nosotros tenemos un plan, que está desarrollando el secretario de Hacienda con el secretario de Economía, con el objetivo de sustituir esas importaciones que llegan de China y la mayor parte producirlas en México, sea con empresas mexicanas o con empresas principalmente de Norteamérica” o de otros países, por ejemplo, europeos, explicó la mandataria.
El presidente electo Donald Trump asegura que México está sirviendo como una puerta trasera para que China venda bienes más baratos al mercado norteamericano y de ahí sus amenazas de imposición de aranceles y cierre de la frontera. Con información de Latinus.
