Entre 2008 y 2010, la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo ha recibido mil 85 denuncias por violaciones cuyas víctimas son menores de 14 años, lo cual, en promedio, representa alrededor de 135 casos por año.

A pesar de estos alarmantes números, en México se tiene registro de que solo el 10 por ciento de las mujeres violentadas son las que denuncian. «Es la punta del iceberg», apunta Mariana Bello, investigadora del Observatorio de la Gobernanza para la Cooperación y Desarrollo.

Con respecto al embarazo adolescente, la investigadora resalta la importancia de empoderar a las niñas a través de programas de educación integral de la sexualidad, en los que sepan sobre tomar sus decisiones y generar su proyecto de vida, ya que entre el 60 y 70 por ciento de las embarazadas entre 10 y 14 años están en uniones tempranas con mayores de 18 años.

Los datos son proporcionados en el marco de la campaña regional «Niñas, no madres», iniciativa impulsada por diversas organizaciones de la sociedad civil de toda Latinoamérica en apoyo a las adolescentes Lucía, Fátima, Norma y Susana, víctimas que llevaron su caso al Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) al no obtener justicia en sus países de origen.

Mediante un evento de manifestación en la Plaza de la Reforma, las organizaciones Centro Integral de Atención a la Mujer (CIAM), la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (Ceavqroo) y el mencionado Observatorio, sumaron voces para visibilizar este flagelo que viven las menores.

Visibilidad

Según revela la especialista Mariana Bello, se estima que, en el 60 por ciento de los casos, el agresor es un familiar o muy cercano a la familia. Esta situación hace que sea todavía más difícil denunciar porque implica miedo, temor al escarnio público, la difamación.

Destaca que en todo el país se llevan a cabo acciones para visibilizar esta problemática, el problema es que las instituciones públicas están rebasadas. Al ser tantos los casos, el personal no es suficiente para la atención integral de la víctima, desde la asesoría hasta bolsas de trabajo o capacitación que pudieran requerir.

Uno de esos esfuerzos lo realiza el CIAM Cancún, donde su directora ejecutiva, Paola Feregrino, señala que desde hace cuatro años se lleva a cabo un trabajo coordinado con las escuelas del municipio a través del cual han llegado a cerca de 3 mil alumnos.

Asimismo, adelantó que desde el año pasado se encuentran haciendo un estudio sobre el tema, levantando datos para generar un análisis estadístico del embarazo adolescente en el rango de entre 15 y 19 años, y que esperan presentarlo en los próximos meses.

Recordó que en Quintana Roo seguimos teniendo una la alerta de género en 4 municipios, por lo que es necesario seguir cumpliendo con los puntos que implica dicha alerta, principalmente, en el aspecto de los centros de justicia para las mujeres, ya que existen algunos espacios pero son insuficientes para la cantidad de situaciones, aún tomando en cuenta que muy poca proporción de las víctimas denuncian.