La culpa, que obliga a cualquier al ser humano a enfrentar una situación de riesgo; y la falta de una red de apoyo para pedir auxilio, son algunos de los factores que ocasionaron que diversas jóvenes de Solidaridad y Cozumel sufrieran a lo largo de una década abuso sexual y violencia.
Sobre estos temas, que están relacionados con el caso de Erath “J”, quien tiene en su contra 10 carpetas de investigación en distintas fechas por los delitos de violación, abuso sexual y corrupción de menores y quien fue vinculado a proceso –permanecerá en prisión durante el proceso penal-, conversamos con la psicóloga humanista, Michelle Hernández Michel con una experiencia de 18 años en este campo.
―En un caso, una joven fue contactada por Erath a través de las redes sociales; de acuerdo a su experiencia, éstas representan un riesgo?
―Es importante que nosotros identifiquemos que el uso de las redes sociales siempre conlleva una responsabilidad hacia lo que yo quiero de ese entorno. Justamente platicaba con algunos jóvenes sobre las redes sociales y ellos comentaban que las utilizan, porque necesitan aceptación, porque necesitaban tomar decisiones y no tenían a alguien cercano, otros mencionaban que era por amor, por amigos, una chica comentó que en un momento, un bajo control de los impulsos la llevó a tener contacto con otras personas, otros que era la presión social, por dificultades o estrés.
Si yo estoy buscando amigos y entro en las redes sociales, tengo que estar clara de que posiblemente la persona que está del otro lado sea una fantasía… Y dejo de ver los focos rojos que me están indicando: Cuidado esta situación es peligrosa.
―Qué hacer cuando uno está en un círculo negativo, como ocurría con las jóvenes, a las que Erath obligaba presuntamente a hacer lo que él quería o las amenazaba de que difundiría videos sexuales que él habría grabado?
―Exactamente es un círculo en el que yo no me doy cuenta que estoy teniendo un vínculo con una persona que tiene más poder, porque no lo identifico, exactamente es este un ciclo de violencia que está tan normalizado, que no me doy cuenta que me están utilizando y al contrario pienso que me están cuidando, porque usa (Erath) la frase de: “yo te voy a ayudar”. Eso mueve, uno piensa por fin, alguien que me comprende, por fin que me está protegiendo y entonces, me envuelvo en esa situación.
Es importante que nosotros tengamos una red de apoyo y ¿quiénes son esta red de apoyo? Personas que aunque no estén cercanas a mí, que yo sepa que puedo contar con ellas.
A lo mejor un compañero de trabajo, mi vecina, el compañero de la universidad, si practico alguna religión a lo mejor con la persona que está fungiendo como figura. Siempre tener a alguna persona que me pueda dar su punto de vista.
―¿Es muy difícil darse cuenta cuando me están haciendo daño? Sí es muy complicado.
―Hay qué dejar de romantizar las relaciones y los vínculos, dejar de ponerle un título rosado de ‘tú eres mi princesa’, ‘tú eres mi reina’, sino que tú eres una mujer que tiene todos estos derechos, tienes todas estas oportunidades, que tienes la capacidad de decidir. Eso es muy, muy, importante que se pueda tener presente.
―Quizá porque no hemos aprendido a decidir, a decir no y aceptan sufrir esta serie de maltratos?
―No sé si lo aceptaron, no puedo poner esa palabra de aceptar. Lo que sí puedo decir es que este es uno de los factores que influyen en este proceso de victimización.
Es decir, también hay otros factores como la culpa. Es una situación totalmente diferente y que repercute tremendamente en la toma de decisión. Por culpa, no digo que no; por culpa y por miedo al escrutinio público, permito algunas situaciones; por culpa o por vergüenza no detengo alguna acción. No es la responsabilidad en sí de la mujer, sino una situación social-cultural que nos ha limitado a las mujeres poder decir con todas sus letras: NO.
Aprender a decir: No es lo más complicado. Decir: Sí, ha sido muy utilizado; pero decir: no y afirmar un no, es muy difícil.
Es todo un bagaje de situaciones tanto internas como externas, que al final, dan como resultados que puedas ser susceptible a una situación en riesgo. Y esto puede pasar con cualquier ser humano: Hombre, mujer, niño, niña, adulto, personas mayores de edad, etc.
