El investigador titular del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, Mario Humberto Ruiz Sosa, afirmó que se han censado cerca de 37 mil 200 hablantes de diversas lenguas mayas en Canadá y Estados Unidos. 

Lo anterior ocurrió durante la primera de las conferencias mensuales que se llevarán a cabo en la Universidad del Caribe en colaboración con la Academia Mexicana de Ciencias, Fundación Oasis y las gestiones de la secretaria de Extensión y Vinculación Universitaria de dicha institución, Celina Izquierdo Sánchez.

El reconocido antropólogo y etnólogo, autor o editor de cerca de 60 libros, aseguró que los pueblos mayas son los que mejor se han incorporado al cambio con tal de prevalecer, lo cual ha permitido que no sólo su cultura, sino sus lenguas, sigan vivas, destacando el hecho de que alrededor de 30 todavía se hablan en Guatemala, Belice y la Península de Yucatán. 

“Cuando hablamos de los mayas hablamos de una forma cultural específica y de una familia lingüística, algo parecido con el latín y las lenguas romances. La familia maya tiene 29 o 30 idiomas del mismo tronco y muchos dialectos, que son variaciones regionales de una lengua particular. Son un grupo de lenguas que forman el tronco maya con diferentes subfamilias”, explicó. 

Durante la conferencia titulada “Cuerpos vegetales, espíritus animales: El concepto de persona entre los Mayas”, analizó el concepto de persona en el mundo maya con el objetivo de mostrar la forma en que se enlazaba con la naturaleza y que aún puede observarse en los pueblos mayas actuales.

El doctor Ruiz precisó que, a diferencia de cómo se concibe a la persona en occidente, en forma binaria (cuerpo y alma) o trinaria (cuerpo, mente y espíritu), entre los mayas al ser humano se le considera integrado por más elementos (hasta 13 en ciertas culturas), entre los cuales destacan aspectos vegetales y animales.

Señaló, por ejemplo, las leyendas mayas señalan que el ser humano fue creado de maíz y sangre de animales, culebra o danta (tapir); mientras que los mayas tojolabales afirman que su carne es de tortillas o tamales, mientras que su sangre de pozol o atol. Para los mayas, agregó, las almas de quienes mueren en accidente quedan integradas al paisaje.