Por Jaguar Negro

El Congreso del Estado de Quintana Roo no sólo es nota nacional por su presupuesto millonario y su baja productividad (esto dicho por IMCO), además de erráticas leyes (Censida): también seguirá dando malas notas cuando se acercan las elecciones.

Después de un paso entre intrascendente, improductivo y errático, Humberto Aldana (presidente además de la Jugocopo) y Mildred Ávila Vera, solicitarán licencia en los próximos meses para ser diputados federales, esto, como premio a lo anterior.

Dado que el primero ni siquiera fue electo, es decir, ingresó como diputado plurinominal designado por el partido, quien deberá ingresar es el cuarto registro que sigue en la lista, Fermín Pérez Hernández, de trayectoria en el SNTE, en el sur del Estado, de no hacerlo, quien sigue es el fallido candidato de Othón P. Blanco, Luis Gamero, quien sin embargo, está inhabilitado por haber ejercicio violencia política de género en contra de la actual alcaldesa Yensunni Martínez, que va firme a la reelección.

El otro espacio sería para la suplente de Ávila, Jissel Castro Marcial, tesorera de Morena, aunque no es allegada al grupo de la titular, nos comentan.

Lo que resta saber ahora es quién quedará al frente del poder legislativo, que ha tenido más sombras que luces en el último año, con la fallida intentona de sacar a Aguakan del Estado, con una argumento legaloide de escaso fondo teórico y nulo rendimiento jurídico.

Trascendió que, ante la ineficiencia del anterior, el Congreso ha intentado ahora otra vía, es decir, un bufet nuevo intentará enmendar la plana, como sucedió con la fallida reforma al Código Civil, que atentaba contra los derechos humanos de grupos vulnerables, de acuerdo al boletín de Censida.

Habrá que esperar a otro trienio para ver algún avance desde este poder del estado, que con nada acompaña al Ejecutivo con la armonización de leyes. Sólo dan para el escándalo y la burla.

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