Por Jaguar Negro

Cancún, Quintana Roo. El curvato es una construcción de madera con aros metálicos, en forma de tonel, utilizado para el acopio de agua dulce, que se usó mucho en el siglo XIX en Chetumal y otros municipios.

Dice la leyenda que, “quien toma agua de curvato se queda en Chetumal”.

Ayer circuló en las redes sociales publicaciones sobre un curvato que se encontraba en el patio de la extinta escuela Belisario Domínguez, y que después, apareció en los patios de la casa de una reconocida familia chetumaleña.

De acuerdo con la publicación de Rosy Covarrubias, el curvato de marras fue donado al Museo de la Ciudad y fue trasladado y colocado en el patio trasero de la escuela para ser restaurado.

Desde allí desapareció y nadie supo de él

Hasta que apareció en un video en Villa Blanca, propiedad de Manuel Villanueva, papá de la directora general del Instituto de Cultura, Lilian Villanueva.

“No sean mal pensados, es probable que la misma directora de Cultura lo haya resguardado en su casa, para que no se perdiera”, dice la autora de la publicación.

“Yo estoy convencida de que ahora que repite en el cargo, pues llevará el curvato a su lugar”.

Pero dejó la publicación abierta: “Por cierto, tenemos algunos pendientes más por investigar; ¿Dónde quedaron los libros de la Biblioteca Javier Rojo Gómez, equipo de sonido y proyectores, algunas esculturas de Rómulo Rozo? entre otras cosas valiosas que han desaparecido del Instituto de Cultura”.

Seguramente habrá una explicación.

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