Por Jaguar Negro

Cancún, Quintana Roo. En los años noventa proliferó en el mundo el modelo macroeconómico que consiste en la desincorporación de empresas estatales que pasaron a manos privadas, del que no estuvo exento México.

Fue un fenómeno que comenzó en la Inglaterra de Margaret Thatcher y se extendió en el mundo como nuevo modelo del neoliberalismo.

Así, la energía eléctrica, el petróleo, el gas, el agua y los minerales; y servicios, como el de trenes, aerolíneas y hasta telefonía, antes propiedad del estado, pasaron a ser manejados por empresas privadas.

Este proceso parece haber llegado a tope en algunos países, donde los excesos fueron el sello de este cambio

En Bolivia y Argentina, por ejemplo, los gobiernos dieron marcha atrás con este modelo, debido los notorios perjuicios a los consumidores y al propio Estado.

Incluso, pagando juicios perdidos, fue mejor que seguir padeciendo tratos leoninos a cambio de servicios para nada convenientes.

Ayer, el gobierno francés, a través de su primera ministra, Élisabeth Borne, anunció que buscará la nacionalización total de la energía eléctrica, hoy, a cargo de Electricidad de Francia (EDF), aunque ya controla el 84 por ciento de EDF.

Esto, con el objetivo de fortalecer su independencia energética y alcanzar las emisiones cero, sobre todo ante la escasez de energía por la guerra entre Rusia y Ucrania.

¿La batalla de Puebla?

En Quintana Roo le fue entregado el servicio del agua potable a la empresa de origen francés, Aguakan, en los años 90, durante la época de Mario Villanueva, ex gobernador de Quintana Roo que cumple condena domiciliaria.

Otro mandatario que terminó preso, Roberto Borge, le extendió en su quinquenio (2011- 2016) hasta por 50 años la concesión, que pasó por la legislatura que sesionó en un hotel para ocultar diversas maniobras políticas que acabaron de poner sello a uno de los peores gobiernos de la historia de Quintana Roo.

En el pasado proceso electoral hubo una la consulta pública en la Zona Norte, donde presta su servicio la concesionaria Servicios Hidráulicos (Isla Mujeres, Benito Juárez, Solidaridad y Puerto Morelos), para saber la opinión de los usuarios, la cual, fue ampliamente desfavorable para la empresa.

Son todavía frecuentes las quejas por “cobros de aire”, la falta de presión en algunas zonas y la falta de respuestas ante las quejas.

El próximo gobierno ya electo, que encabezará Mara Lezama, deberá lidiar junto al Congreso del Estado, con mayoría morenista, con este asunto que no será fácil, pues la empresa tiene tentáculos de poder en muchos países y no será un hueso fácil de roer.

La decisión ciudadana es que el Estado tome nuevamente control del servicio, como lo hace en la Zona Sur

En teoría, el gobierno del cambio de Carlos Joaquín tenía intenciones de desalojar a los franceses, y para ello existe un nutrido expediente en la CAPA.

Ahora bien, ¿tendrá Quintana Roo los recursos para afrontar, por un lado el juicio internacional, y por el otro, la inversión que requiere el Estado que se desarrolla a pasos agigantados en materia de construcción?

Será un cálculo seguramente arriesgado y que deberá tener un amplio respaldo técnico y, sobre todo, financiero para afrontarlo.

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