Por Jaguar Negro
Como si se tratase de un acto de magia del ilusionista David Copperfield, el alcalde de Tulum, Diego Castañón, hizo aparecer en su administración un supuesto permiso del cuestionado proyecto inmobiliario Soliman.
De acuerdo con la abogada de la asociación Defendiendo el Derecho al Medio Ambiente Sano (DMAS), Antonella Vázquez, entre las irregularidades encontradas en el caso está la del permiso municipal al millonario desarrollo de departamentos de lujo, cuyo precio oscila entre los 800 mil y el millón de dólares.
Precisó que “Desarrollos Tulum 16» comenzó sin ninguna autorización la edificación en una zona frágil y de conservación, específicamente, de desove y anidación de la tortuga marina.
Lo desconcertante del caso es que primeramente Desarrollo Urbano, donde está incrustada la llamada “mafia inmobiliaria”, confirmó vía transparencia que no existían permisos, es decir, que no había emitido licencias entre diciembre de 2023 a marzo de 2024. La respuesta textual fue: “Ninguna”.


Sin embargo, aquí viene el acto de ilusión, cuando las autoridades realizan una inspección al proyecto les muestran una licencia digital del 14 de diciembre de 2023. Incluso el documento fue presentado ante el juzgado. Y peor aún, la licencia de marras sólo permitía 20 departamentos, cuando la empresa en su publicidad anuncia 24, es decir, cuatro de más, que además, están en proceso de venta.
Asegura la abogada que se trata de una práctica común: empezar a construir y luego solicitar permisos. Ya la Profepa sancionó, es decir que reconoce la infracción y el desarrollador no tiene autorizaciones. “Lo que debería proceder es la demolición”, afirma la licenciada.
Lo cierto es que quedan decenas de proyectos en venta en varias páginas de internet, al parecer, la gran mayoría sin ninguna autorización, pasen por sobre las tortugas que pasen. Luego viene el acto de magia y luego todo se ordena para seguir devastando los recursos naturales. Tiembla David Copperfield: ha nacido un nuevo ilusionista, esta vez en Tulum.
