Por Jaguar Negro
Cancún, Quintana Roo. Al presidente Andrés Manuel López Obrador no le tembló la mano para dar de baja al “fiscal de hierro”, Santiago Nieto porque, según argumentó desde el púlpito de la Mañanera, hizo una fiesta de casamiento suntuosa que, “no condice con la imagen que quiere para su 4T”.
Recientemente el general Luis Crescencio Sandoval fue exhibido como flamante dueño de un lujoso departamento, valuado en varios millones de pesos; y en cambio, salió a defenderlo a capa y espada. Dos asuntos parecidos medidos con diferente vara.
Cambio de hábito
En Quintana Roo la 4T también tiene tela de donde cortar, es decir, “no tocan mal las rancheras”, como dice el sabio refranero popular.
A la cueva del jaguar llegó info de que, apenas abrió sus puertas una nueva parrilla de cortes, los primeros comensales fueron los ahora encumbrados miembros de la 4T, el ala “fifí” de la 4T.
Así, dejaron de lado los panuchos y salbutes y los tacos de canasta por el rib-eye, el tomahawk y los vinos de añejamiento en roble francés.

En la mesa central estaban, según la fuente, nada menos que la líder de Morena, Johana Acosta, la alcaldesa de Felipe Carrillo Puerto, Mary Hernández; María Eugenia Córdoba, su pupilo Salvador Diego; el dos veces becario de la regiduría, Jorge Sanen y el flamante secretario general, Pablo Gutiérrez.
No mucho más lejos vieron también al diputado del Partido Verde (ya de por sí fifí), Guillermo Brahms.

Son nada menos que los nuevos líderes, los aspirantes a candidatos que pasaron (en la mayoría de los casos) de la entrega de Regeneración a las finas mesas de jugosos cortes y botellas con añejamiento.
Hemos asistido así, al meteórico ascenso social y la nueva casta política que nos gobierna y decide nuestros destinos, eso sí, con buenos viáticos para traslados y comidas.
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