Por Jaguar Negro
Dicen que todo en la vida es cíclico, como las modas: siempre regresa algo con los oleajes del tiempo.
Sucedió con los pantalones pie de elefante y los cortes de cabello estilo militar, eso sí, siempre con alguna pizca de innovación.
Así, el retorno de Paul Carrillo de Cáceres a la escena política causó estupor entre los miembros del gabinete del gobierno estatal que, 10 años antes, habían sido perseguidos por el entonces alcalde de Cancún (entre 2013 y 2016), cuando se cerraban negocios como método de castigo político y se usaba seguido el «macanazo» y la más dura represión.
Ejemplo de lo anterior fueron los cierres de negocios propiedad de miembros de la oposición, como el extinto Todos Gordos, ubicado sobre avenida Bonampack, que pertenecía a la la familia del actual Secretario de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca, Jorge Aguilar Osorio, y la durísima represalia contra los maestros, que arrojó como saldo 58 detenidos después de arrojarles gases lacrimógenos y macanazos a diestra y siniestra.

También son “vox populi” las detenciones de ambulantes que se ponían en semáforos a hacer malabares en épocas de priísmo de Enrique Peña Nieto y Roberto Borge, y acabaron arrojados en las afueras de la ciudad o, en la “hermana” república de Yucatán.
Aún con estos antecedentes, hay quienes ya hasta ya lo perfilan como candidato.
¿Se olvidaron tan rápido de la mano dura del masón express?
¿Traerá algo nuevo bajo la manga? ¿Qué habremos hecho para merecer este reciclado?
