Por Jaguar Negro
La Iniciativa Privada de la Riviera Maya volvió a dar una muestra de que hasta el más chimuelo masca tuercas.
Resulta que un grupo de empresarios, CANACO, y otras 11 asociaciones empresariales privilegiadas en Playa del Carmen, están solicitando a la Federación que el trazado del Tren Maya, que está pensado como una herramienta que ayude a la movilidad de la industria turística, haga una curva (una elipsis por el periférico de la ciudad), es decir, que pase por donde están las tierras que están en manos de este mismo grupo de empresarios, muchos de ellos, prestanombres de políticos y ejidatarios de dudosa trayectoria.
El crecimiento anárquico de la ciudad de Playa del Carmen ha obedecido, justamente, más a la voracidad inmobiliaria que a la planificación, a la discriminación de la población de “apoyo” y trabajadora, actualmente, con pocas alternativas de movilidad, fraccionamientos diseñados para la reclusión de las personas, sin áreas de esparcimiento o áreas de convivencia familiar.
Basados en la reducción de costos y tiempos, los empresarios enviaron el documento que no tiene chances de pasar, más allá del oficio de partes.
En su discurso en Cancún, el presidente aclaró que este tramo, por su complejidad, lo hará el mismo Ejército de México, que es en el tramo que va desde el Norte de Playa del Carmen al Aeropuerto de Cancún.
Y que está pensado para que sea un mirador de la esplendorosa vista del Caribe Mexicano.
Por ahora, la propuesta tiene tantas posibilidades de prosperar, como que AMLO deje de construir el Aeropuerto Ángeles por un grupo de especuladores inmobiliarios.
