Por Jaguar Negro
“Excusa no pedida, acusación manifiesta”, refiere el viejo refranero que, pocas veces falla.
La expresión viene, según varias fuentes, del término medieval: “Excusatio non petita, accusatio manifesta”.
Después de que el alcalde de Tulum, Diego Castañón Trejo, subiera un interesante video sobre los beneficios del deporte en el cuerpo humano (llamó la atención porque nunca había hecho algo tan interesante), tuvo que bajar el “copy-paste” ante la andanada de recriminaciones que surgieron por presunto plagio: una pena por el tiempo invertido en ello y, seguramente recursos.
Es decir, al borrar el contenido el alcalde admitió que incurrió en plagio sin que, hasta ahora, se conozca una queja por tal violación a la normativa de derechos de autor.
Barbachano
Ahora bien, ya entrando en detalles, nos revelan que el “autor” del guión, quien llegó emocionado papel en mano a presentarlo en el búnker, es nada más y nada menos que el superasesor, Eugenio Barbachano, sí, el que dijo que llevaba “500 años en esta tierra” en un post de Instagram.
La familia Barbachano (eso sí, de amplia tradición política en Yucatán: tuvo un rol protagónico en Guerra de Castas) mantiene en los últimos años un álgido conflicto con el poderoso empresario Rodolfo Rosas Moya, quien demandó por presunto fraude a Fernando Barbachano Herrero y a sus hijos John Patrick y Carolina Marie Barbachano Perschbacher.
En el último “round” los Barbachano lograron un amparo salvador contra las órdenes de aprehensión que había logrado el magnate, que años atrás derrotó en un juicio nada menos que al expresidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Nos dicen que, bajo este complejo panorama familiar, el “Junior” se ha abrazado con todo al proyecto de Castañón Trejo, lo que ha provocado no pocos cortocircuitos con los operadores locales, muchos de ellos, cobijados y apadrinados en su momento por el tatich fallecido Marciano Dzul Caamal.
Por las dudas habrá que seguir con atención los nuevos videos y producciones animadas del alcalde, que deberá apelar a un nuevo grupo creativo u autor original, que lo redima de este “oso” y mal paso en redes, que tuvo que borrar (“deletear” o archivar) para confirmar lo que le señalaron en las “benditas» e impiadosas redes sociales.
