En paralelo a una serie de foros que han comenzado diputados de la XV Legislatura en los que incluso se han recaudado firmas contra la Ley de Protección y Bienestar Animal; las asociaciones que impulsaron su reforma para prohibir las corridas de toros y las peleas de gallos, manifestaron su descontento porque se busque revertir.

“Es como cuando juegas un partido de futbol, lo ganas, y quieren que te vayas a una segunda ronda para ver si lo vuelves a ganar. Es una vergüenza lo que el presidente (de la Gran Comisión del Congreso) está haciendo porque están sirviendo a una minoría que no representa al estado, que no representa a la sociedad y la demanda de una sociedad libre de violencia”, aseguró Flor Tapia Pastrana, de Opus Magnum de México, A.C.

La activista, acompañada del representante del Colegio Número Uno de Médicos Veterinarios de QRoo, A.C, Jorge Dzul León, se presentó a las oficinas en Cancún del Congreso del Estado para entregar un escrito al diputado Eduardo Martínez Arcila, en el que solicitan una nueva fecha para un foro ciudadano en Cancún donde participen las diversas organizaciones de la sociedad civil.

Explicó que la ley ya fue aprobada el pasado 26 de junio, tras una serie de foros, durante dos años, en los que se robusteció la propuesta y se convirtió en la iniciativa que fuera presentada por la diputada Eugenia Solís Salazar, por lo cual consideró innecesario que se retome la idea de hacer foros argumentando que se violentan las tradiciones y la cultura del pueblo maya, cuando fueron voces que se tomaron en cuenta.

De igual manera, consideró como “una vergüenza” que los diputados hablen de beneficios económicos, preservar tradiciones y de pérdida de empleos cuando estas comunidades se encuentran en el abandono y, efectivamente, se tiene que impulsar el desarrollo de la zona, pero esto no será a través de las corridas de toros ni este tipo de espectáculos violentos.

“Tenemos plena confianza en que la postura del Gobierno del Estado va a ser responsable, y atenderá a la demanda ciudadana que exige se prohíba la violencia contra los animales”, aseguró Tapia Pastrana.

Por su parte, el veterinario Jorge Dzul León informó que se tiene registro de la existencia legal de 25 lugares donde se llevan a cabo estas prácticas, de las cuales, al menos 13 darían lugar a peleas de gallos, en tanto que el resto serían placetas y ruedos. Sin embargo, indicó, no hay forma de saber cuántos lugares en la clandestinidad existen.

Ambos activistas coincidieron en estar abiertos al diálogo, por lo cual buscan un acercamiento con los diputados para que les expliquen el punto de vista legislativo que se está tomando en cuenta, sin embargo, de insistir en echar atrás la legislación, considerarán llevar el caso a otras instancias.

Dignatarios niegan que sean tradiciones

Según la información surgida a raíz de un encuentro con la diputada Eugenia Solís en el Centro Ceremonial Maya de la Cruz Parlante, en el municipio de Felipe Carrillo Puerto, los dignatarios y sacerdotes mayas de dicho lugar afirmaron que ni las corridas de toros ni las peleas de gallos forman parte de sus tradiciones.

“Los galleros son gente de fuera, que solamente persiguen sus intereses. Ellos trajeron las peleas de gallos hace unos pocos años, para hacer dinero con las apuestas por la muerte de esos animales, pero nada tienen que ver con nuestras tradiciones. Ni siquiera se dignan a traer una veladora al Centro Ceremonial, porque solo les interesamos para hacerse ricos”, dijo don Cornelio Puc Jiménez, General Maya de la Cruz Parlante.

Al menos 25 dignatarios y sacerdotes de diferentes comunidades, aseguraron que en las últimas semanas “empresarios foráneos han intentado utilizar y confundir a la población local”, asegurándoles que con la nueva Ley de Protección y Bienestar Animal se acabarían sus tradiciones, sin embargo, estas no tienen nada que ver con lo que se planea prohibir.

“Nosotros tenemos el Baxal Toro. Esa sí es una tradición Maya, pero no tiene nada que ver con lastimar a un animal. En Yucatán es un poco diferente, pero en Quintana Roo se trata de que en un ruedo, una persona se disfraza de un toro de carretilla de madera, y juega a embestir a las personas. Pero nunca matamos o lastimamos a un ser vivo; porque nuestros padres y los padres de nuestros antepasados, nos han inculcado el respeto a los animales, y a no generarles daño sin sentido”, aseguró Puc Jiménez.