El escritor Agustín Labrada confirmó a través de su cuenta de Facebook, que el guionista y escritor Carlos Düring falleció en Argentina, país del que era originario, después de haber desarrollado una prolífica carrera vinculada la cultura y las artes en Quintana Roo.

Con un sentido texto que aquí se reproduce, Labrada lo describe como “El Argentino de la Cola de Caballo”, y detalla que el pasado 18 de octubre pasado, Düring falleció en su casa de la calle Ecuador, en Buenos Aires, ciudad donde vino al mundo muchos años atrás sin imaginarse su larga aventura mexicana que culminaría en Quintana Roo, tras las huellas de la Guerra de Castas, para escribir un libro cinematográfico que nunca pudo filmar.

Así lo recordó…

Fotografía de cuenta Facebook Agustín Labrada, en la que aparecen Carlos Düring, Labrada y Jorge González, también escritor.

“Cuando llegué al Caribe mexicano, hacia 1992, Carlos fue uno de los primeros amigos que hice y por ese afecto tan perdurable me duele urdir estas líneas, pues estoy de luto y sé que Düring no volverá a sonreír con su acento porteño y su dicción ceñida entre dientes, frente la Laguna de Bacalar, donde entonces vivía con su perro Ron y un viejo Volkswagen.

Carlos escribió ese guión, que se contextualiza en la Guerra de Castas y tiene como escenarios principales las poblaciones fronterizas de Bacalar y Corozal en el siglo XIX, y ya no regresó a la Ciudad de México, de donde procedía tras escaparse de Argentina, víctima del régimen fascista de Jorge Rafael Videla, y haber incursionado como actor de teatro.

Carlos siguió aquí haciendo teatro, como actor y como director, aunque no de una manera sistemática; y en 1995 codirigió, con el coreógrafo y bailarín Armando Yuvero, el espectáculo multidisciplinario » Martí, un hombre extraño» (en el que participé leyendo un texto) para conmemorar el centenario de la caída en combate del poeta, político y apóstol de Cuba José Martí.

Düring vivió en Bacalar, Chetumal, Isla Mujeres y Cancún. Hizo documentales de relieve estético como «Señora Tecolote de alas extendidas», para el ex Centro de Investigaciones de Quintana Roo (de índole científica) y «Un grito por la vida» para el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (sobre el retorno de los guatemaltecos a su tierra de origen).

Con Carlos colaboré también, bajo los auspicios del entonces gobierno de Fidel Villanueva Madrid, en la logística y la realización de un encuentro de escritores caribeños en Isla Mujeres, en el entorno de la primera convocatoria del Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén (1997): una fiesta maravillosa que hizo crecer al concurso hasta su décimo quinta edición.

La producción de Carlos no es amplia, pero sí honda y original, a la que aspiran los verdaderos artistas, como ese cuento suyo “De la distancia y otras cosas” (donde me inserta como personaje), publicado en la revista cubana «Casa de las Américas» y en la antología de narrativa y poesía del sur de México «Inventa la memoria», que vio la luz en la editorial Alfaguara.

Durante un tiempo, también desde Isla Mujeres y con el apoyo de la UNESCO, Carlos dirigió la revista cultural «Atando Cabos», y en ella, solidariamente, promovió a la revista «Río Hondo», que en Chetumal yo editaba. A su vez, en mi libro «Palabra de la frontera» le dedico un texto a su guión cinematográfico y se le menciona igualmente en «Más se perdió en la guerra».

Enfermo de sus cuerdas vocales, a través de las gestiones del escritor Francisco López Sacha, Düring recibió atención médica especializada y gratuita en La Habana, y, aún con su nueva voz artificial, siguió trabajando por la cultura, esta vez en Cancún, hasta que (tras un arranque de nostalgia) regresó por fin a su Argentina, donde fue acogido con calidez por mucha gente.

A él me unen numerosas anécdotas desde aquellos días en Bacalar en que un grupo de escritores latinoamericanos –Omar Ocampo, Eutimio Sosa, Luis Aceituno, Norma Quintana, Yadira Eguiguren, Eduardo Casar… y quien esto escribe– solíamos juntarnos en su casa de entonces, convertida hoy en un club de velas, a desafiar el universo, amparados por el tequila, junto al agua.

He de decir también que el espectáculo, concebido por él y el maestro Armando Yuvero Zamora, en el patio del Museo de la Cultura Maya, ha sido una de la presentaciones más emotivas que se ha cristalizado en Chetumal, y en ella, recuerdo, Francisco López Sacha (quien olvidó sus lentes para leer) “fabuló” de memoria fragmentos del «Diario de campaña», de José Martí.

Fue hace dos años y medio la última vez que vi en persona a Düring. Estuvo en la presentación de mi libro «Ellas están de paso», en el hotel Oasis Smart de Cancún, y luego nos fuimos a cenar con Jorge González Durán, Isadora Medina y Antonio Mekler. No imaginé entonces, al despedirme, que aquel era el último abrazo el que le iba a dar a mi loco y gran amigo.

Desprendido, galán ante las mujeres y solidario con los amigos, Carlos tuvo dos hijos que le sobreviven: el arquitecto Emiliano y la adolescente Bárbara, quien nació en Isla Mujeres y tiene en sus venas fuego de este Caribe que su padre amó, pese a las nubes de xenofobia. Van aquí mis condolencias para ellos y la certidumbre de que nunca olvidaremos al argentino de la cola de caballo.

A continuación se transcribe un texto que Carlos Düring redactó con motivo del Primer Tianguis de la Diversidad Cultural que se llevó a cabo en el año 2010 y del que formó parte como organizador.

En menos de cuatro décadas hemos construido una ciudad que ha ido creciendo y cambiando a una velocidad vertiginosa. Una velocidad que nosotros mismos imprimimos sin darnos tiempo para reflexionar sobre nuestro crecimiento, sobre el significado real de nuestros orígenes diversos, ni sobre la dirección y el sentido que nuestro desarrollo iba tomando.

Hoy, a cuarenta años de su fundación, en Cancún vivimos, al igual que en el resto del mundo, en un marco de profundas contradicciones que demandan con urgencia la toma de conciencia y asumir hondas transformaciones.

En este contexto  surgió el Primer Tianguis de la Diversidad Cultural como la manifestación consciente de nuestra pluralidad y el carácter multicultural  de nuestra identidad. Con el objetivo primordial de reconocernos y difundir lo que hacemos, en tres días efectuamos de manera simultánea,  más de 180 presentaciones (teatro, música, concursos internacional de danza -CIAD-, narración oral, talleres, conferencias, pláticas, cursos, exposiciones sobre medio ambiente y el cambio climático, sesiones de sanación, herbolaria,  medicina tradicional y alternativa).

Delegaciones de Carrillo Puerto, Progreso, Mérida, y Campeche; Playa del Carmen, Lázaro Cárdenas, además de representaciones de Argentina, Uruguay, Colombia, Guatemala y la representación de los 29 Consulados acreditados en Cancún, son parte de los más de setenta grupos, entre instituciones y  asociaciones civiles que realizaron, de manera autosuficiente, (sin patrocinadores de ningún tipo) el Primer Tianguis de la Diversidad Cultural.

Un encuentro donde se  reafirmó nuestra  capacidad de relacionarnos desde los valores de la cultura y que  pertenecemos a una sociedad con historia que ve mucho más allá  de la superficialidad, el consumo y  la obtención de meros satisfactores materiales.

En este marco se produjo por vez primera un  hecho sin precedentes: se realizaron ceremonias de origen ancestral oficiadas por sacerdotes mayas de Quintana Roo y Yucatán en el centro histórico de la ciudad reafirmando así,  el respeto profundo que existe por parte de la ciudadanía a la cultura maya viva, a la madre tierra y a la diversidad cultural.

A todos los niños, a los artistas, creadores populares, promotores culturales, ambientalistas, comunicadores que participaron directamente; a todos los colaboradores anónimos que facilitaron las tareas de promoción, alimentación, transporte y hospedaje; a todos los  servidores públicos que más allá de su función colaboraron con ahínco y desinteresadamente en la solución de infinidad de problemas técnicos y administrativos, a ti y a todos los hombres y mujeres que participaron, muchas gracias y muchas felicidades.  “…los hombres y mujeres que luchan siempre, esos, son los imprescindibles”.  Bertold Brecht (dramaturgo alemán)

POR EL COMITÉ DE ORGANIZACIÓN DEL PRIMER TIANGUIS DE LA DIVERSIDAD CULTURAL

Lic. Mario Ramírez Canul

Lic. Carlos Düring  

Agustín Labrada