La 4T diseñó una alianza parcial para obtener más diputados plurinominales, integrando para ello al PT, y una vez que lo logró, ahora intenta erradicarlo de la Jugocopo para conformar una “mini-gran-comisión”, que le permitirá presidir dos años el órgano y manejar mil 24 millones de pesos en dos años.

Luciano NúñezPor Luciano Núñez

Morena Quintana Roo (seguramente con sus aliados y hasta con la oposición), intentará plasmar mañana su plan para quedarse dos años con la presidencia de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, Jugocopo, como si fuera una mini-gran-comisión, tan popular en la era del PRI.

Lo hará porque tiene mayoría y porque la oposición ha quedado aplastada en el pasado proceso electoral. Será un “Congreso a la carta”.

Para retomar la idea: La 4T participó en las elecciones pasadas con unas reglas de juego: alianzas parciales, esto, para obtener más diputados plurinominales y con ello lo logró.

Y ya una vez con el resultado en la mano, mañana intentará torcer la Ley Orgánica para apropiarse de un presupuesto de 512 millones de pesos anuales del Congreso del Estado, que se suman a los 512 que ya le correspondían como primera fuerza electoral.

La paradoja es que la iniciativa para borrar del mapa al Partido del Trabajo fue leída por un diputado que será plurinominal en el próximo período, gracias al PT: “nunca un partido sabe para quién trabaja”, dirían los clásicos.

Arquitectos de las pifias

La justificación que han dado los “arquitectos” de este nuevo capricho, seguramente son los mismos autores que la LeyChaleco, la cafetería que arrasó con la estatua de Don Andrés Quintana Roo, la fallida embestida contra Aguakán, la distorsionada reforma al código civil y el intento de cercenar el presupuesto al Poder Judicial, entre otros dislates y pifias que acabaron en la papelera de reciclaje o el bote de basura.

La maniobra es tan torcida que sería como confeccionar, con el resultado en la mano, una Ley Orgánica a medida cada vez que termina una elección.

Quizás el año que viene, sin alianzas, la hipotética Ley Orgánica diga que el Congreso del Quintana Roo regresará al formato de Gran Comisión, esto, desde luego, dependiendo del resultado de la elección.

Con nombres y apellidos, ya se ha escrito, quienes han impulsado este nuevo formato es el equipo que conforman Humberto Aldana, ahora diputado federal, Mildred Ávila y, desde luego, el mayor interesado, Jorge Sanén, exregidor de Cancún al que no se le conoce ni una sola iniciativa, después de haber estado al menos dos períodos consecutivos bajo las mieles del presupuesto público.

Lo que dice la ley 

Veamos qué decía la ley, cuyo principal fundamento era ejercer una democracia cada vez más plural, sin la hegemonía que tanto daño le causó al país, con más de 70 años del PRI, años en los que era una pecado disentir.

“La presidencia de la Junta, será ejercida de manera anual de entre los coordinadores de los tres grupos legislativos que cuenten con mayor representación”, dice la normativa vigente. Y esos partidos son Morena, Partido Verde y del Trabajo.

Y el fundamento está en el Artículo 49 de la Ley Orgánica. “La Junta de Gobierno y Coordinación Política expresa la pluralidad política de la Legislatura del Estado y se constituye como el órgano de gobierno colegiado en el que se impulsan entendimientos y convergencias para alcanzar acuerdos que permitan el cumplimiento de las facultades que la Constitución asigna a la Legislatura del Estado y facilita la gobernabilidad democrática del mismo”.

Incluso, para abonar a la pluralidad, el Artículo 60 dice que, “Los coordinadores de los grupos legislativos, no podrán presidir la mesa directiva y, en ningún caso, un mismo grupo legislativo podrá presidir al mismo tiempo la Junta y la mesa directiva”. Justamente es otro de los abusos que se darían mañana, porque la reforma permitirá que un solo partido pueda presidir tanto la Junta como la Mesa directiva. “Perdón por la tristeza”, diría Joaquín Sabina, pero se parece mucho a la película “La Ley de Herodes”, en la que Varguitas arrancaba las hojas de la Constitución para crear sus propias leyes e impuestos.

¿Estabilidad política y laboral?

La justificación que leyó el diputado Ricardo Velazco, que será diputado gracias al PT, es que el nuevo formato (el de mini-gran comisión), dará mayor estabilidad política y laboral para el adecuado funcionamiento de las legislaturas venideras. “Perdonen de nuevo la tristeza”, pero la legislatura no es una agencia de empleos, como ha sido vista en los últimos lastimosos años. Se trata de un poder del estado que norma la vida común. No es ni comedor ni bolsa de empleo.

La reforma que será votada mañana dice que la presidencia estará en manos de los dos grupos con mayor representación y serán los que decidan los años y el orden que presidirán la Junta. “Mesa y Junta serán acordadas por las dos coordinaciones”. Es decir, proponen eliminar la prohibición para que el mismo grupo parlamentario pueda presidir los dos órganos más importantes a la vez: Junta y Mesa Directiva.

Arrasar e imponer

Algunos pocos medios y analistas han visto en esta reforma una embestida contra el diputado Hugo Alday, quien se recupera de una operación quirúrgica. Más allá de ello, no ha habido formas ni diálogo: la mecánica es arrasar e imponer. Ello lo confirman las declaraciones del representante del PT, Gerardo Rodríguez, quien asegura que esto atenta contra la ciudadanía. “Nosotros logramos tres diputados de mayoría, al igual que el Partido Verde. En dado que se dé efectiva (la reforma) lo vamos a impugnar. Es un abuso contra el pueblo, contra las votaciones, porque nunca consultaron a la ciudadanía ni a los partidos coaligados».

La anterior legislatura se enfrentó a las asociaciones civiles y fuerzas vivas porque pretendía entregar la titularidad de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos a un diputado en funciones, cuya reforma auto-beneficiaba. No es tan diferente el caso: la bancada de Morena (y por supuesto algunos diputados reelectos) están modificando la normativa para beneficio propio, apoyados en una mayoría que lograron con un aliado que ahora desconocen.

Prevaleció finalmente el sentido común, tantas veces violado, para repentinas imposiciones que no son más que una cara del autoritarismo.

Te puede interesar: Naderías totales | Tulum es el Cancún de los 90: tierra de nadie que crece sin control ni ley

Luciano Núñez es periodista y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, UNCA, Argentina, con postgrado de Opinión Pública por FLACSO. Trabajó en medios de comunicación...