Cancún, Quintana Roo.- En su paso por la Secretaría de Seguridad Pública en Baja California y Morelos, Jesús Alberto Capella Ibarra, ayer nombrado titular de esta dependencia en Quintana Roo, fue un impulsor de la certificación policíaca y el Mando Único.
Capella Ibarra llegó a la luz pública cuando, como abogado y sin experiencia en el manejo de armas, repelió un ataque de sicarios a su casa, lo que le ganó el mote de “Rambo” y el interés de Jorge Hank Rohn de llevarlo a Seguridad Pública.
De inmediato ganó notoriedad por insistir en la suspensión de policías que no habían aprobado sus exámenes de control y confianza, dando lugar a litigios laborales y conflictos al interior de la dependencia. Capella tenía una idea firme: No puede haber buena seguridad si no hay ética en sus elementos policíacos.
Sin embargo, él fue destituido de esa posición, luego de que ocurrieran 40 ejecuciones en un fin de semana. Dos años después fue nuevamente Secretario de Seguridad Pública Municipal en Tijuana en donde implementó un programa de premios a policías honrados y detuvo a policías sorprendidos en actos de corrupción. Los policías honrados recibían desde tarjetas de descuento en tiendas locales, hasta casas donadas por empresarios, que mostraban así su agradecimiento a policías honestos. Su programa de ética también incluía denuncias de intentos de soborno que los ciudadanos hacían a los policías. Los elementos que reportaban grandes cantidades de droga y dinero en efectivo encontrados en operativos eran premiados.
En 2014 el gobernador de Morelos Graco Ramírez, lo llama para encabezar la SSP de Morelos, estado lacerado por la violencia entre cárteles de droga, que ya habían permeado al gobierno y al empresariado.
Allí, se enfocó en instalar el Mando Único, no solo para mejorar la coordinación de las distintas corporaciones, sino como lo explicó Capella en distintas entrevistas, construir una nueva policía, con nuevos parámetros y mecanismos de selección y operación.
El Mando Único no sólo implicaba simplemente unificar corporaciones municipales y colocarlas bajo un solo comando. Tampoco se trataba de la suma, bajo ese mando único, de todos los policías de una entidad. El Mando Único implica, lo ha explicado Capella en distintas entrevistas, construir una nueva policía, con nuevos parámetros y mecanismos de selección y operación.
La idea de este modelo policial, es contar con mandos únicos para referirse a centralizados y operativos, que pueden contemplar márgenes de autonomía en ciertos municipios con capacidad real de garantizar la seguridad ciudadana, pero siempre en torno al eje de articular de los mandos estatales, mismos que deben, a su vez, estar estrechamente relacionados con la Policía Federal.
Sin embargo, pese a ser pionero en la implementación de este esquema, los homicidios dolosos no dejaron de aumentar, año con año. En 2015 se registraron en promedio 41 homicidios al mes, en 2016 se registraron en promedio 51 homicidios, en 2017 el promedio ha sido de 64 homicidios y en lo que va del 2018 se registran 66 homicidios al mes.
Analistas, académicos y especialistas en temas de seguridad han escrito que lo único que ha detenido parcialmente el horror del narcogobierno ha sido el Mando Único de Capella.
“Quiero reconocer con mucha humildad que faltan muchísimas cosas por hacer y que en este esfuerzo de cuatro años y medio el tiempo fue insuficiente para alcanzar y lograr los objetivos que esta administración se había planteado. En particular recuperar de manera absoluta la paz y la tranquilidad del estado de Morelos”, fue la despedida de Alberto Capella Ibarra, de su cargo como comisionado estatal de Seguridad en Morelos.
Ahora llega Alberto Capella a Quintana Roo, acompañado de su idea de Mando Único, además de los Comités de Vigilancia Vecinal también, en momentos en que Quintana Roo proyectará su imagen, por el arranque del Tren Maya, a partir de enero del año próximo.
(Con información de Agencia SIM).
