Las elecciones del pasado domingo rompieron un nuevo récord de abstencionismo en la entidad. En los últimos 10 años, el promedio más bajo de participación ciudadana había sido de 32 por ciento en 2013, cuando el PRI de Roberto Borge se llevó el “carro completo” en las elecciones intermedias. Diez puntos porcentuales más arriba de lo conseguido este año.
En general, el promedio de participación en la entidad se mantiene por arriba de los 40 puntos porcentuales, teniendo un repunte en 2016, cuando se eligió al actual gobernador, Carlos Joaquín González, con un 54 por ciento del padrón nominal que acudió a las urnas, siendo incluso más alto que el 41 por ciento que votó cuando resultó electo el actual presidente de México, en 2018.
Con una lista nominal de 1 millón 247 mil 995 ciudadanos, la participación de solo 263 mil 5 de los mismos significa el 22.15 por ciento. Esto quiere decir que los partidos que dominarán el Congreso estatal, es decir, Morena, PT y PVEM, al recibir 98 mil 487 votos en todo el estado, contaron solamente con el apoyo de 7.8 por ciento del total de votantes.
Institutos políticos como PES y PT, con 8 mil 872 votantes y 9 mil 633 sufragios, respectivamente, fueron apoyados por el .7 por ciento de la población. Aún así, dada la baja participación, lograron salvar su registro, por lo que seguirán percibiendo recursos.
En el ámbito nacional, para estas elecciones intermedias, Quintana Roo ostentó el promedio más bajo de participación entre los seis estados que celebraron comicios, solo seguido por Baja California, con una participación del 29.6 por ciento. Aunque el porcentaje más alto tampoco rebasó la mitad del electorado, quedándose en 44.8 por ciento, esto en el estado de Durango.
Morena, el gran ganador
El partido Movimiento de Regeneración Nacional, fundado por el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, demostró tener todavía el arrastre que le permitió llegar a la silla del águila con un 54 por ciento del apoyo ciudadano.
Los números en las urnas demuestran que Quintana Roo se ha mantenido “pro-AMLO”, como en comicios anteriores. Ni siquiera las estructuras locales, que demostraron cierto músculo en 2018, lograron arrebatarle escaños a la coalición Morena-PT-PVEM.
En ese sentido, Morena alcanzó el 26 por ciento de la votación general, seguido por el PAN, con 18 por ciento y el PRI con un lejano tercer lugar del 12 por ciento. El resto de los partidos, con excepción del Verde Ecologista, que se mantuvo en el 7 por ciento de las preferencias, tuvieron menos votos que la cantidad de boletas nulas, que alcanzaron 6.4 puntos porcentuales.
A nivel nacional, el hoy partido oficialista logró arrebatarles sus bastiones a Acción Nacional, que eran Puebla y Baja California. En ambos casos con una gran ventaja, siendo de 11 por ciento por encima del panista poblano y del 27 por ciento en el caso del bajacaliforniano. El albiazul mantuvo sus preferencias en las alcaldías de Aguascalientes, Durango y Tamaulipas.
