Por Gaby Cruz
Gran revuelo e indignación ha generado el caso de la mujer que abandonó a sus hijos en un cine, el pasado 23 de julio.
A la orden de detención girada por la Fiscalía General de Quintana Roo en contra de Ana Patricia Hernández Castillo, de 29 años, se suma la condena social.
Colectivos feministas han solicitado que primero se localice a la madre de los menores y se realice una investigación, con perspectiva de género, antes de condenarla.
Consideran que la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Quintana Roo debe activarse para localizarla, así como evitar criminalizarla sin antes concluir con las investigaciones.
Distraer la atención
Es costumbre que la atención de la sociedad se vaya hacia la condena social, sobre todo cuando se trata de mujeres, a veces incluso contra las propias víctimas. En casos de feminicidios se filtran datos sobre la vida social o sexual de las mujeres asesinadas, como una forma de atenuar el crimen y distraer la atención sobre el actuar de las autoridades.
Revictimización
Los medios de comunicación podemos caer en la trampa de hacer “gordo el caldo” en la condena social.
Debemos recodar que la presunción de inocencia y la no revictimización, son puntos medulares de una cobertura periodística con respeto a los derechos humanos.
La Organización de la Sociedad Civil, GOBERNANZA MX, que trabaja por los derechos humanos y reproductivos de las mujeres, impartió durante la pandemia una serie de cursos sobre lenguaje incluyente y coberturas con perspectiva de género. Claramente falta mucho camino por recorrer.
