Por Hugo Alday Nieto
En el año de 1998, los “Tucanes de Tijuana” publicaron una canción denominada “Espejeando”, dentro del álbum “Amor platónico”, la cual, en su momento resultó una joya musical bailándose por lo general a altas horas de la noche en una gran cantidad de bares, restaurantes, cantinas y hasta discotecas de este país, la mayoría de las veces de forma ilegal sin pagar regalías. Pero además formó parte del repertorio de todas las empresas dedicadas al entretenimiento y a la organización de bodas, quince años, banquetes, destapes, mitines, cumpleaños, aniversarios, y demás eventos multitudinarios. Fue un éxito rotundo.
Dicha obra musical tiene un interesante coro, que reproduzco para un mejor y mayor entendimiento de este artículo…”Izquierda y derecha arriba y enfrente, arriba y enfrente izquierda y derecha, izquierda y derecha arriba y enfrente, arriba y enfrente izquierda y derecha.” Algunos de ustedes pensarán que un esto es una vacilada o que muy poco tienen que ver los “Tucanes de Tijuana” con la política moderna, pero no es así, y se los voy a demostrar más adelante.
Contenido ideológico profundo
Esta semana, mientras retomaba a uno de mis filósofos contemporáneos favoritos como lo es “Slavoj Zizek”, quien además es psicoanalista y director del Instituto de Investigaciones Sociales de Lubliana, Eslovenia (digamos que tiene más credibilidad que un monero) en su intrincada mente descubrí un párrafo que, de pronto, me sonó al coro de la canción descrita en el párrafo anterior, lo que puso ante mi dos opciones. A) Que los Tucanes de Tijuana tenían un fondo ideológico-político mucho más profundo del que yo pensaba, adelantándose a los filósofos posmodernistas. B) Que el contenido ideológico que estamos viviendo es mucho más limitado, incluso, que el coro de la canción de los Tucanes.
El juego de las apariencias
En este sentido, para Zizek, hasta hace poco la oposición estándar entre la derecha moralista y conservadora y la izquierda ilustrada, se basaba en que la derecha insistía en la necesidad de mantener las apariencias. Para mantener la sagrada dignidad del poder. Así fue incluso desde la Edad Media y sigue siendo hasta nuestras días.
Pérdida de ideología
Frente a la oposición conservadora de las apariencias, existía el radicalismo de la izquierda intelectual que abogaba en general por una indagación exhaustiva de los secretos, como sucedió a partir de la ilustración. Sin embargo, para el autor, con el paso del tiempo la izquierda asentada en el poder ha perdido poco a poco su propia ideología por falta de interés, ya que el motor que impulsa a las izquierdas ilustradas es precisamente la lucha por el poder, y al momento de detentarlo, se convierten algo muy distinto a lo que la germinó.
Es así que la izquierda, derecha, arriba, al frente o el para atrás, encaja perfectamente con las teorías posmodernistas de las izquierdas actuales en todo el mundo, generando un collage que no abona para ninguna de las corrientes ideológicas, por lo que citando a Zizek nos encontramos en una paradoja revuelta como esta: “a finales de los años 20, Stalin defendió la figura del bolchevique como la combinación de la apasionada obstinación rusa y el ingenio norteamericano”. Imposible de creer una definición con tal admiración, pero es cierta.
Yendo un poco más profundo, las ideologías se pierden según Helmut Schlensky, (citado por Slavoj Zizek) porque “la gran mayoría de la gente no está en condiciones de asumir una radical desmitificación de su existencia y necesita de una mentira reconfortante, de una apariencia de estabilidad y de autoridad”, para sentir tranquilidad.
Luego entonces, de acuerdo con los filósofos posmodernos el problema de las ideologías políticas en la actualidad va más allá del desconocimiento y de la falta de motivos que impulsen el radicalismo intelectual, sino que une se encuentra enraizado en el miedo a perder el status quo, y por ello, vemos hoy a sendos opositores hasta ayer, como principales servidores de la nación de hoy, para seguir, como dice Joaquín Sabina, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.
