Por Fernando Castro Borges

Durante la década de los setenta, la sociedad mundial se volvió más globalizada, empezaban los jóvenes a demostrar la fuerza social que representaban; movimientos sociales permeaban por todo el  mundo.

No es desconocido que a finales de la década de anterior a esta, los grupos estudiantiles se convirtieron en un factor disruptivo en el planeta: en Helsinki, Paris, Madrid, Berlín, Praga; sin  olvidar lo sucedido también en Sudamérica, en varias Ciudades de Estados Unidos y el fatídico Tlatelolco, todo en 1968, se dieron demandas de igualdad y de mayor participación en las tomas de decisión.

El mundo comenzó a globalizarse los jóvenes se estaban volviendo una fuerza política de cambio, que solicitaban la renovación de sistemas caducos y oligarcas; demandaban una autentico gobierno democrático de las que la ciudadanía obtuviera respuestas, solicitaban ser parte de las soluciones; que creyeran más en la integración mundial.

Un testimonio de lo anterior, fue durante este período histórico, las manifestaciones en pro de la paz y en contra de la invasión a Vietnam por parte de Estados Unidos.

Los medios de comunicación se hacían presentes, informaban de manera más ágil

La sociedad reclamaba la ineficiencia de las practicas viejas de participación social y de control gubernamental, llenas de demagogia y ocurrencias que se tenían, las cuales eran contrarias a una integración más liberal, políticas más globalizadas de comunicación en beneficio de la sociedad, la cual evidentemente era mayoritariamente joven.

En este contexto, justo en 1970, con un país de más de 51 millones de habitantes, se llevaron las elecciones presidenciales en México; la fuerza represora del aparato oficial era evidente. El Lic. Luis Echeverría, con el lema Arriba y Adelante ganaba las elecciones (de Estado) con 11,970,893, votos a favor, lo que representaba el 86 % de los sufragios; contra el 14% del candidato panista Lic. Efraín González Morfín.

El antecedente inmediato por el que se recuerda, al candidato ganador en 1970, fue cuando el Lic. Echeverría ocupó la cartera de la Secretaría de Gobernación el cual ha sido señalado socialmente, por ser el principalmente responsable de la matanza de estudiantes en el movimiento estudiantil de Tlatelolco dos años antes de su elección presidencial.

Así se refirió Gilberto Guevara Niebla, integrante del Comité del 68 a este hecho en una entrevista reciente concedida a Milenio: «Es un criminal, el responsable principal de la masacre, del desarrollo de los actos represivos que se dieron a lo largo del movimiento estudiantil de 1968, hay numerosas evidencias que así lo indican y que lamentablemente soy yo el que lo tiene qué decir, debió haberlo dicho la justicia, porque al no procesársele el Poder Judicial como siempre renunció a su papel y el señor logró salir impune del proceso”.

Echeverría Álvarez, ya como presidente protagonizó el llamado “Halconazo”, el cual fue a partir de que los universitarios en la ciudad de Monterrey pidieron la solidaridad del resto del país, debido a una huelga estudiantil por conflictos con el gobierno estatal; así que los alumnos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) -las instituciones superiores emblemáticas de México- los universitarios no dejaron morir su movimiento, iniciado tres años atrás sin organizar una nueva marcha masiva contra el gobierno.

Hasta el 10 de junio de 1971. Día de Corpus Cristi

Un grupo paramilitar, llamado los «halcones» y organizado por el gobierno mexicano, paró la protesta de manera brutal, arremetiendo a los universitarios desde las azotea disparando a los manifestantes con armas de fuego.

Se ha confirmado que incluso los heridos fueron «rematados» en las salas de emergencias de los hospitales.

Este sexenio, fue caracterizado por sangre universitaria, movimientos sociales, cada vez más presentes y la organización de guerrillas urbanas; el gobierno por su parte hace valer la llamada mano dura, la cual generó una inestabilidad social, y una constante pugna contra la administración presidencial de inicio de la década de los setenta, la sociedad estaba enfurecida.

Durante este sexenio se da la primera crisis desde el inicio del llamado «Milagro Mexicano«, etapa de tres décadas, donde se estableció en el país las bases de modelo de estabilidad que buscaba la certidumbre y crecimiento económico sostenido para lograr un desarrollo continuo; El presidente Ávila Camacho en 1940, sentó las bases para ir transcurriendo de manera clara hacia la formación de una nación moderna e industrializada.

El pasado 8 de julio falleció a los 100 años Luis Echeverría, quien marcó a su sexenio como un represor que no pudo empatizar con sus gobernados, que por su soberbia, no solo interrumpió el crecimiento sostenido del que México gozaba, sino que lo hundió en la primera crisis económica de la cual ha sido una constante en cada sexenio desde hace más de cinco décadas.

Luis Echeverría Álvarez, un personaje en la historia con la que la sociedad mexicana tuvo que luchar en todos los años de su mandato, políticas de un populismo que aplastó a la economía del país.

De su mandato, solo se recuerdan los hechos antes mencionados. La historia ya lo juzgó.

Te puede interesar Explorador de Mundos | 36 Años del Gol del Siglo | Fernando Castro Borges