Por Abraham Gorostieta

 

Ciudad de México.- La organización no gubernamental (ONG) de defensoría de Derechos Humanos y Libertad de Expresión, Article 19, se pronunció ante la excarcelación de la policía judicial del estado de Puebla, María Irene Arteaga Rangel, implicada junto con otros funcionarios públicos en los hechos de tortura cometidos contra la periodista, escritora y activista Lydia Cacho Ribeiro los días 16 y 17 de diciembre de 2005, a quien representan legalmente.

La organización expuso que no se debe de prevalecer en nuestro país un ambiente de impunidad: «El Poder Judicial de la Federación, en particular los tribunales que conocen del caso en diversas instancias, se ciñan a los más altos estándares en materia derechos humanos y abonen al abatimiento de la impunidad por los delitos cometidos contra periodistas. Ello en un marco de plenas garantías de independencia e imparcialidad, además de estricto apego a las garantías del debido proceso legal».

En repetidas ocasiones la ONG ha pedido a las autoridades de los distintos gobiernos y ahora en especial a la Fiscalía General de la República «que sean detenidos de inmediato los autores intelectuales de los actos de tortura sexual cometidos contra Lydia Cacho, quienes desde hace 14 meses se encuentran en calidad de prófugos».

María Irene Arteaga Rangel, agente del ministerio público fue detenida en noviembre de 2019 por la Fiscalía General de la República, acatando una orden de aprehensión, sin embargo, obtuvo una resolución a su favor de la Magistrada del Primer Tribunal Unitario del Vigésimo Séptimo Circuito en Cancún, Quintana Roo con motivo del recurso de apelación interpuesto contra el auto formal prisión dictado por el Juez Segundo de Distrito del Estado de Quintana Roo.

 

https://twitter.com/article19mex/status/1273024406114177029?s=20

 

Article 19, en un comunicado condena categóricamente lo siguiente:

 

  • La misma Magistrada María Elena Suárez Préstamo, quien atendiendo a los más altos estándares de derechos humanos el 11 de abril de 2019, dictó las órdenes de aprehensión contra Mario Marín, Kamel Nacif, Hugo Adolfo Karam y Juan Sánchez Moreno; en este caso argumentó que la agente no puede ser penalmente responsable por el delito de tortura toda vez que ella “solamente” atestiguo dichos actos cometidos por terceros pero no los cometió directamente. Ello contradice abiertamente la legislación aplicable, misma que señala con claridad que es responsable de este delito quien “no evite que se cometan dichos actos [tortura] sobre una persona que esté bajo su custodia”.
  • Suárez Préstamo tiene conocimiento pleno del caso desde que libró las órdenes de aprehensión contra los autores intelectuales de la tortura sexual, ahora omite abiertamente circunstancias esenciales sobre lo sucedido contra Cacho Ribeiro. Las mujeres policías formaron parte de un “plan emergente” para tratar de engañar a la opinión pública haciendo parecer que la periodista estuvo acompañada por ellas desde Cancún y durante 20 horas. Esta situación resulta comprobada para la Magistrada hace un año. Aunado a ello, las policías que participaron en el engaño presenciaron actos de tortura de índole sexual, lo cual no le parece grave a la funcionaria judicial.
  • Lo anterior, además de afectar el derecho de acceso a la justicia para la comunicadora y escritora, sienta un funesto precedente para las víctimas de tortura en este país, que desafortunadamente se cuentan por miles en razón de constituir una práctica generalizada de los agentes encargados de hacer cumplir la ley. De seguir el razonamiento de la Magistrada se exculparía a decenas de funcionarios que mediante diversas formas de autoría y participación son corresponsables de este delito, mismo que además constituye una violación grave al derecho a la integridad personal. Debemos dejar en claro que la omisión de funcionarios públicos para frenar o denunciar la tortura cometida por terceros sí los hace responsables de este delito.
  • En virtud de todo lo enunciado de ninguna manera exonera o resta responsabilidad a los hoy prófugos Mario Marín, Kamel Nacif y Hugo Adolfo Karam. Ante esta situación, la representación legal de Lydia Cacho, asumida por ARTICLE 19, agotará los recursos legales pertinentes.
  • Se reitera que la violencia de género ejercida contra Lydia Cacho Ribeiro, respondió a intereses de grupos criminales que operan al amparo del poder político y económico en México. Además de que en dicho proceso de búsqueda de justicia la periodista ha sufrido nuevas amenazas y atentados contra su vida. El último ocurrió el 21 de julio 2019 cuando allanaron y robaron su casa, además de envenenar a sus mascotas. Dada la falta de condiciones de seguridad desde hace 11 meses vive una situación de desplazamiento forzado fuera de territorio mexicano.