En 24 años, Aurora Ciau Uc nunca había tenido ningún problema con sus vecinas de la región 234, manzana 28, lote 10. Hasta marzo pasado, en que su único pecado ha sido tener cuatro mascotas.
Los perros andan libres en el patio como en la azotea. Su vecina Rosa María primero, se quejó sobre presunto maltrato animal porque señaló que estaban en la azotea y padecían hambre así como por el sol y la lluvia.
El personal de la dirección de la Dirección de Protección y Bienestar Animal visitó su casa para verificar las condiciones en que se encontraban las cuatro mascotas y para evitar conflictos, colocaron un techo de láminas para los animales.
Otro motivo de conflicto
Por segunda ocasión, la vecina los volvió a denunciar por colocar el techo junto con otro en el que cocinaba en su casa. Cuando lo estaban desinstalando, la vecina subió al techo de su casa y desde ahí estaba tomando fotos y grabando video.
Recuerda Aurora que su vecina Rosa María le señaló que sus perros tenían pulgas y le regaló Bovitraz. Y luego, la denunció por el uso de este líquido, que presuntamente regaba en su casa. Incluso, verificó personal de Ecología de noche si regaba dicho insecticida, que de acuerdo a la versión de Rosa María era el causante del mal estado de salud de su bebé.
Sin delito a perseguir
El asunto fue a parar al Juzgado Cívico Conciliador, expediente MBJ/SA/JC/SJC/JCO/104-2024, en el que denunciaban a su esposo. Aunque finalmente los jueces resolvieron que «no hay delito qué perseguir» porque en la receta del menor de edad precisaba que estaba enfermo por «parásitos y mala alimentación».
«Mi esposo señaló que la mala alimentación no es culpa de nosotros», dijo Aurora.
«Ella pidió que el Geavi viniera a ver a su hijo y cuando vinieron, entraron a su casa. Y luego vinieron a ver a mis hijos y a tomarles fotos porque ella dijo que yo no alimento bien a mis hijos», indica Aurora.
Acoso constante
Aunque la resolución del Juzgado Cívico señala que no hay delito qué perseguir, cuando sus hijas mayores sacan a pasear los perros, o cuando los menores juegan en la calle, la vecina les toma fotos y les grita, lo que ha generado que tengan miedo a salir.
Aurora no es experta en leyes, pero le queda claro que sus derechos y los de sus hijos han sido pisoteados más de una vez. Y quizá se deba, admitió, porque no se han defendido legalmente. Y hoy ya están desesperados.
Mientras que Rosa María, les ha indicado que su hija es licenciada «y va a llegar hasta las últimas consecuencias». Lo que ha significado un constante acoso por tener las mascotas dentro de los límites de la propiedad de Aurora.
Y hasta donde saben, ya fue presentada otra denuncia, ahora ante la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo, porque recién los visitó un elemento para verificar las características físicas de su marido. La carpeta de investigación es la FGE/QROO/BJ106/11750/2023.
De momento, de sus cuatro perros, a dos envió a otro terreno porque ahora se quejaban de los ladridos de las mascotas, pero como enfermaron o están tristes, los regresó a su casa.
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