“La muerte no existe, la gente solo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo”.
Isabel Allende
Ricardo Ulises Villalva Ramírez fundador y operador del Comedor de Dios en la zona del Crucero de Cancún perdió la batalla contra el Covid-19. Pero su legado sigue y trasciende más allá de su persona. Ahora su esposa, busca al igual que él, que reciban un plato de comida caliente las personas de escasos recursos que se quedaron sin empleo por la pandemia.
Villalva Ramírez, originario del Estado de México y con 30 años asentado en Cancún, abrió la zapatería Villalva en el Crucero. El año anterior, al ver el cierre de empleos por la falta de turismo. Y que los que en algún momento fueron sus clientes, ahora buscaban comida entre la basura. Decidió abrir el 27 de marzo del 2020 un comedor gratuito a un lado de su zapatería. Se volvió un oasis en medio de la pandemia y la inseguridad de esa zona.
Sin experiencia de ningún tipo para operar un comedor. Pero con la firme intención de ayudar a los demás, día a día preparó los alimentos para cientos de personas. En un principio, los recursos salieron de su zapatería y de sus ahorros. Cuando ya no pudo pidió ayuda: Donativos en especie o en efectivo. Incluso tuvo que vender algunos artículos personales.
-“¿Qué gano?, gano que mi familia me diga que me voy a contagiar (de coronavirus), que lo que tenía ahorrado ya me lo gasté, pero me queda la satisfacción de ayudar”, decía Ricardo en mayo de 2020.
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II)
Ricardo comenzó a ser conocido entre los reporteros por su labor altruista como por el sinnúmero de personas que acudían a su comedor. Tenía siempre tiempo para una entrevista. Incluso, en diciembre hizo una entrega de reconocimientos para la prensa. Y para dar a conocer que estaba en proceso constituirse como una asociación civil y que podría extender recibos deducibles de impuestos.
Antes del aniversario número 51 de Cancún, Ricardo recibió la noticia de que el Cabildo le iba a entregar una de las cinco preseas «Sigfrido Paz Paredes» por su apoyo a la población vulnerable a lo largo de un año.
En esa ocasión, contactó vía Whatsapp a Raúl Parra para que le ayudara con su discurso.
«Lo cierto es que le cayó de sorpresa que el Ayuntamiento de Benito Juárez le quisiera reconocer. En el marco del aniversario de Cancún. Cuando se entera del reconocimiento, se emocionó. A tal grado que me dijo que si le podía echar la mano con el discurso», dijo el reportero.
Y lo contactó, porque le dijo que le gustaba el sentido humano de sus notas. Y eso era justo lo que quería para su discurso. «Me dio unas líneas y yo le puse unas. A final de cuentas quedó muy agradecido. Fue lo último que supimos. A la semana, mi jefa me informó que había fallecido. Yo pensé que era una broma».
III)
Por estar al frente del comedor, Ricardo y su esposa Dianely Vidal Chay, prácticamente cada semana se hacían una prueba rápida a fin de detectar si estaban bien de salud o si estaban contagiados.
El 20 de abril, en el aniversario de Cancún, en sesión solemne de Cabildo, Villalva Ramírez recibió la medalla al mérito «Sigfrido Paz Paredes«. Ese día ya se sentía un poco mal, pero se hicieron la prueba y arrojó un resultado negativo. Solo le dolía la garganta. Ese mismo día llovió y se mojaron.
«Él me decía que estaba agitado, pero creía que era por los nervios. Al día siguiente estaba oxigenando bajo. Y le sugirieron la compra de un tanque de oxígeno. Tenía miedo de contagiar a nuestro hijo de dos años y a mi. Y pidió ir al hospital».
Ricardo no quiso intubarse porque quería seguir en contacto con su esposa y su hijo pequeño, que se quedaron en cuarentena y porque le preocupaba que el comedor siguiera operando. Que se cumplieran los compromisos pactados: Entrega de juguetes por el día del niño y entrega de comida en varias colonias irregulares de Cancún.
A las 5 de la mañana del 30 de abril falleció a causa del Coronavirus, cuando se intubó ya era demasiado tarde. Y desde su lecho, en el hospital, su principal preocupación era el comedor.
IV)
Hoy el «Comedor de Dios» sigue funcionando. Dianely al igual que su difunto esposo, busca conseguir donativos en especie como en efectivo para que se transformen en alimento para evitar que se queden sin comer las personas desempleadas. Las actividades pactadas antes de que falleciera se llevaron a cabo en fechas posteriores.
El próximo 15 de junio Ricardo iba a cumplir 53 años de edad. Le sobreviven tres hijos adultos de su primer matrimonio; y otro de dos años. Dianely planea hacer una actividad especial para ese día. Para recordarlo y para que la acompañen.
«Estaba ilusionado con la medalla, pensaba que no lo iban a reconocer. Se fue feliz, estaba muy feliz. El día que recibió la medalla estaba contento y estaba llorando… Se fue bien. Pero se fue sufriendo. Lo intubaron a las 11.30 de la noche del 29 de abril y a las 5 de la mañana del 30 de abril falleció».

