-Será clave el bloque de magistrados de Zona Norte que se cohesionaron para erigir al reemplazo de Fidel Villanueva.

– Los tres nuevos magistrados habrían quedado fuera de carrera porque su designación tendría una fuerte carga política.

Por Luciano Núñez

El próximo 8 de agosto será electo el nuevo magistrado presidente del Poder Judicial de Quintana Roo, hoy presidido por Fidel Villanueva, quien termina su mandato en medio de polémicas por falta de transparencia en el manejo de los recursos y la obtención de cuantiosos terrenos a “precios de oferta” durante el mandato borgista. De entre los 12 magistrados numerarios–aunque sólo votan 11- saldrá el elegido, que logrará dicha posición por mayoría calificada, es decir, puede ganar hasta con dos votos.

Tres grupos definidos

El primero: Los magistrados del cambio

Los tres magistrados de reciente ingreso: Dulce María Balam Tuz, Verónica Gloria Acacio Trujillo y Luis Gabino Medina Burgos, se especula que habrían quedado fuera de carrera al tener una fuerte carga política: elegir a uno de ellos sería una peligrosa cercanía con el poder Ejecutivo, algo que daría una mala señal al gobierno de Carlos Joaquín González que trazó como línea de gobierno la división clara de poderes. La experiencia de tener un presidente tan supeditado al gobernador -como lo fue Fidel-, acabó en desastre. En este grupo la cabeza más visible era Acacio Trujillo, quien fue objeto de una fuerte demanda en los últimos días. En tanto, Medina Burgos fue secretario privado de Fidel, lo cual, representaría continuismo; y Balam Tuz podría ser el “caballo negro” de este tridente.

El segundo: “Fidelistas”

El grupo -que primeramente se había acuartelado en torno a Villanueva Rivero: Juan García Escamilla; Felipe de Jesús Solis Magaña y José Antonio León Ruíz (el más cercano a Fidel) – ha comenzado a ceder terreno ante el bloque más sólido de Zona Norte que será el que definirá, minutos antes de entrar a la elección, el que será el nuevo magistrado presidente, quien maneja un presupuesto anual de 617 millones de pesos para este año. Los acólitos del presidente saliente saben que las auditorías que están en curso tocarán fuerte Villanueva, quien no tuvo empacho en mostrarse al lado de Mauricio Góngora en abierta campaña en el proceso pasado.  

El Tercero: Zona Norte

Cohesionado y con el objetivo de construir una sana distancia política, este grupo denominado Zona Norte, ha logrado mantenerse en bloque y cuenta con los números necesarios para ungir al nuevo presidente: son cinco. En este grupo se encuentran Gustavo Adolfo Del Rosal Ricalde, Mario Alberto Aguilar Laguardia, Adriana Cárdenas Aguilar, Mariana Dávila Goerner y Carlos Alejandro Lima Carvajal. La elección de este último sería poco más que una declaración de guerra, dado que actualmente se encuentra amparado y vinculado plenamente a la administración borgista, donde fungió como director del Registro Público, cartera desde donde se concretaron turbios negocios inmobiliarios todavía en proceso de esclarecimiento.

Por otro lado, Del Rosal Ricalde fue el encargado de procesar los sonados casos de Carlos Trigos Perdomo, ex tesorero de Benito Juárez, encarcelado y liberado poco antes de la toma de protesta del actual gobernador; y también de la ex alcaldesa Edith Mendoza Pino, quien también estuvo presa. Ambos ex funcionarios, estaban identificados con el joaquinismo y sucumbieron ante la andanada borgista. La magistrada Dávila Goerner está casada con Rubén Treviño, primer regidor de Benito Juárez y ex secretario de Desarrollo Social de Paul Carrillo. Finalmente, Adriana Cárdenas fue designada por Roberto Borge y Aguilar Laguardia tuvo a su esposa como parte del gabinete de Borge.

Conclusión

La independencia del poder judicial es fundamental para construir una democracia sana, donde no exista intromisión en la labor de la impartición de justicia, algo de lo que adoleció severamente el gobierno pasado, con presos políticos y jueces de difusa visión.

Ante este escenario, los magistrados deberán escoger entre los que mejor salgan parados del riguroso escáner del pasado que, en algún punto, toca todos; pero eso sí, algunos salen más librados que otros. A pocos días, Fidel hace cuentas y recuenta porque el traspaso viene con tormentas perfectas para él, si no abona a una elección que mejore la lastimada imagen del Poder Judicial.