El gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín, volvió a ubicarse en el bloque de gobernadores de oposición al presidente Andrés Manuel López Obrador. Se encuentra ahora entre los mandatarios que hicieron un llamado al Presidente para pedirle que la seguridad quede fuera de cualquier interés político, dado que esto fortalece a la delincuencia organizada y se debilita a la sociedad.

Además de Quintana Roo, se encuentra los estados de Durango, Baja California Sur, Aguascalientes, Guanajuato, Yucatán, Chihuahua, Querétaro, Tamaulipas, Jalisco, Michoacán, Colima, Coahuila y Nuevo León, que sentaron esta postura tras el retiro de las fuerzas federales de los mecanismos de coordinación en materia de seguridad en Chihuahua.

Además, los diez mandatarios agrupados en la Alianza Federalista (Durango, Michoacán, Colima, Coahuila, Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León, Jalisco, Guanajuato y Aguascalientes) se reunieron en la Ciudad de México para manifestar su respaldo al gobernador Javier Corral (PAN), “porque la seguridad”, expresaron, “debe constituir una prioridad para todos”.

Los medios nacionales informaron que tras la disputa por el agua en Chihuahua, Corral Jurado informó que el gabinete de seguridad federal abandonó la coordinación de seguridad pública que realizaba con la administración estatal, tras dos semanas de no haber participado en las reuniones interinstitucionales.

“Les informo de un asunto que me parece bastante delicado y que asoma ya otra dimensión en la relación del gobierno federal con el del estado de Chihuahua, derivado de nuestra posición por el tema del agua”, dijo en su cuenta de Twitter.

El pasado 10 de septiembre, el gobernador solicitó al Presidente la reubicación de los agentes de la Guardia Nacional en Ciudad Juárez. “Nosotros no hemos descalificado a la Guardia Nacional, eso es una mentira”, exclamó Corral, “hemos pedido que se desmilitarice el conflicto del agua”.