Los trabajos para la remoción del kiosko emblemático de Puerto Morelos siguen suspendidos, pues la empresa encargada de la obra sólo ha aplanado el piso, a más de tres meses de haber sido anunciada la “gran obra” del trienio de la presidente municipal, Laura Fernández.
Hay que recordar que, en los primeros días de junio de este año, vecinos del “pueblo mágico”, manifestaron su descontento en la remodelación del parque del casco antiguo, exigiendo a las autoridades municipales el respeto a las áreas naturales y que se les consulte de cualquier cambio que se quiera realizar en el municipio.

En aquella ocasión también fueron a las oficinas de la Comisión de Derechos Humanos de Quintana Roo, donde sólo les dijeron que el organismo ya le daba seguimiento a las denuncias, sobre todo porque una semana antes varios manifestantes fueron agredidos por policías que quisieron reprimirlos.
“¡Somos parque nacional, no un área comercial!”, gritaban los inconformes, al tiempo que rompían el plástico negro que impedía la vista hacia los trabajos. “No más corrupción, no más imposición. La consulta era antes de destruirlo. Puerto Morelos somos todos”, gritaban.

Los defensores del kiosko ya se han reunido con abogados para fortalecer las demandas contra la alcaldesa y su gobierno. En tanto que el Ayuntamiento señala que su Cabildo aprobó la “remodelación” del parque del caso antiguo y argumenta que el kiosko no era una estructura histórica pues no data del nacimiento de esa antigua comunidad de pescadores, sino del tiempo del exgobernador, Pedro Joaquín Coldwell.
