Rescatemos lo positivo de la relación histórica hispano-mexicana

Ignacio Alonso Velasco
La carta que escribió el Presidente de la República Mexicana a la Corona Española pidiendo disculpas por lo acontecido hace medio milenio es lo que motiva que escriba la presente columna. En este texto no voy a negar que se llevaron a cabo verdaderas atrocidades, ni siquiera lo voy a cuestionar. Como sentencia Eduardo Galeano en su obra imprescindible Las venas abiertas de América Latina, estas tierras fueron benditas por la naturaleza, pero malditas por la historia.

El escritor uruguayo lo que pretendía con esta frase era evidenciar que, paradójicamente, toda la riqueza con la que ha contado en recursos naturales estratégicos de manera tradicional América Latina ha sido la causa de su actual pobreza, pues no pudo pasar desapercibida ante los ojos codiciosos de las metrópolis europeas, en primera instancia, y de Estados Unidos, posteriormente.
Ahora bien, antes de estar rebuscando en esos hechos trágicos del pasado, lo cual no ayuda en nada a las excelentes relaciones que actualmente tienen España y México, más provechoso sería rescatar aquellos episodios de los que podríamos estar orgullosos y que hacen que ambas potencias sean países hermanos.
Pasión por México en España
En España existe verdadera pasión por la cultura mexicana, por su música, su gastronomía, su artesanía y como destino turístico es de los favoritos por los españoles a la hora de elegir un lugar para vacacionar en el extranjero. A la inversa, también considero que el país ibérico es un referente para muchos mexicanos donde poder seguir avanzando en sus estudios o profesionalmente, de la misma manera que lo hacemos muchos españoles en México.
Y es que ambas naciones, separadas por un océano, tienen lazos que las unen fuertemente por diferentes acontecimientos sucedidos en el pasado, entre los que quiero destacar la acogida que dio el gobierno mexicano a los refugiados españoles a partir de 1940.
El historiador José María Muriá presentó la semana pasada su libro De no ser por México en el que relata esa epopeya, “porque se salvó de morir o al menos de pasarla muy mal en cárceles españolas o campos de trabajo de los alemanes a muchas personas. La pérdida de esa gente hubiera sido un daño enorme para la cultura universal”. Este suceso permitió, por ejemplo, la constitución de El Colegio de México el 8 de octubre de 1940 por el patronato de La Casa de España, institución creada en 1938 por iniciativa del Presidente Lázaro Cárdenas para acoger temporalmente a destacados científicos, académicos y artistas amenazados por la Guerra Civil y luego por el franquismo.
Disculpa atemporal
Concluyo señalando que ya en pleno Siglo XXI resulta atemporal exigir una carta pidiendo disculpas por la barbarie suscitada muchas centurias atrás. Es hora de pasar página y entender que no siempre quien viene de fuera es con fines adversos sino que, por el contrario, podemos encontrar en la historia de esta nación numerosos ejemplos de gente que ha llegado en calidad de inmigrante a engrandecer este país.
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(*) Ignacio Alonso Velasco: Licenciado en Derecho, Maestro en Gestión y Análisis de Políticas Públicas y estudiante de Doctorado. Imparte clases en la Licenciatura de Derecho de la Universidad de Quintana Roo. Miembro del Consejo Directivo de RECEMX, A. C. y Presidente de la Asociación de Egresados del Instituto de la Administración Pública del Estado de Quintana Roo Correo: velasco@uqroo.edu.mx
