El padre Alejandro Solalinde consideró que como principio de justicia, los exgobernadores calificados como el nuevo PRI y que resultaron ser “los más ladrones” deberían devolver al pueblo todo lo que se robaron.
En su segundo día de visita en Quintana Roo, el defensor de migrantes, encabezó una amplia conferencia de prensa en Cancún en la que abordó diversos temas, entre ellos, los exgobernadores del nuevo PRI, como los bautizó el presidente, Enrique Peña Nieto: Javier Duarte quien gobernó Veracruz; César Duarte en Chihuahua y Roberto Borge en Quintana Roo.
“Qué quiere que opine del nuevo PRI… la crema y nata de los sinvergüenzas, ahí están como modelito y los que resulten”, dijo el activista.
Ante la propuesta del precandidato del PRI a la Presidencia de México, José Antonio Meade de castigar a los funcionarios corruptos con cárcel, la confiscación de bienes y dinero aún cuando estos estén en manos de prestanombres, Solalinde señaló que ni el PRI ni el PAN van a llevar a cabo una ley de este tipo, sino que tendrá que ser un nuevo gobierno federal distinto a estos partidos.
“A mí me gusta una ley donde en lugar de meter nada más a los malos gobernantes, a los ladrones, se les quitar, se les confiscara todo porque son ladrones, como principio de justicia y luego devolverlos al pueblo y no tenerlos en extinción de dominio para que sea otro instancia de corrupción… Entonces, sí que devuelvan lo que robaron y es un acto para evitar la impunidad”, aseguró.
La conferencia comenzó casi con 30 minutos de retraso debido a que esperaron a la senadora Luz María Beristaín para poder iniciar, pese que el Padre había llegado puntualmente. En esta conferencia, el activista señaló que por el número de migrantes muertos a manos del crimen organizado y en contubernio con las autoridades, es equivalente a un genocidio, como el cometido en Auschwitz, Alemania.
También, envió el mensaje de un cambio de gobierno federal, en referencia a Andrés Manuel López Obrador, y señaló que el PRI “ya no puede dar más” aunque le den vida artificial, porque ya está muerto.
